En los procesos de desestabilización


| Divulgação/Maquinaria Rojinegra |

Así trabaja el imperialismo: el turno de Nicaragua

por Sergio Sánchez

La incontestable victoria en Nicaragua del FSLN de Daniel Ortega en las urnas, con un 75% de los votos, ha venido sucedida – y precedida – de toda una serie de informaciones aparentemente contrastadas y que difícilmente el lector promedio se detendrá a cuestionar. Es lógico, los medios de comunicación deberían acercarnos a la verdad, no ponernos obstáculos para llegar a ella.

Desde El Común trabajamos de manera honesta para hacer frente, entre otras cosas, a la agenda antiimperialista y, de paso, arrojar algo de luz. En este caso, nuestra intención es poner en solfa las informaciones vertidas por medios como El País, ABC, 20 Minutos o Diario Público acerca del resultado de las elecciones, centrándonos en un hecho concreto: la supuesta falta de participación.

Todos los medios de comunicación se han unido para desacreditar el proceso electoral centrándose en un hecho: una participación del 25%. Los datos no se compadecen por los presentados por el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua, señalando un 65% de participación.

¿Quién da el dato del 25% de participación?

Todas las noticias utilizan como fuente una organización llamada Urnas Abiertas, autodefinida como un observatorio de violencia política. La organización apenas tiene presencia en redes sociales, con menos de 1200 seguidores en su cuenta de Twitter, y su página web (alojada en un servidor británico) fue creada en mayo de este mismo año.

Esto no tendría por qué significar nada en especial. Sin embargo, es curioso que en la página web de la supuesta organización aparezca una infografía fruto de su trabajo de observación de “violencia política” desde una fecha anterior a la creación de la página.

Hechos de “violencia política” supuestamente observados por Urnas Abiertas

Incluso podríamos dar veracidad a los hechos aunque la web no estuviese creada en el momento en el que se empieza con el trabajo de observación (1 de octubre de 2020) pero ha sido imposible encontrar ningún tipo de membresía de la organización ni actividad fuera de esta página web u opiniones vertidas por una cuenta sin entidad ni verificación en Twitter.

¿Puede una organización una implantación tal como para observar 1513 actos de violencia política? ¿Cómo una organización sin estructura ni participantes cuenta con presencia en el territorio nicaragüense, con una superficie de más de 130000 km?

Según diversos medios, Urnas Abiertas siguió la jornada electoral con más de 1400 observadores, sin embargo no hay ningún tipo de documento, ni siquiera gráfico, que acredite a dichos observadores. Desde su página web ni siquiera podemos acceder a colaborar con ellos, tan sólo a que nos remitan un boletín de la organización.

¿Cómo puede una organización sin posibilidad de adhesión contar con 1400 observadores sin tener actividad fuera de RRSS y superando este número al número de seguidores con el que cuentan en Twitter, por ejemplo?

¿Quién forma parte de la organización?

Aunque la opacidad orgánica es total y no hay acceso a fuentes de financiación, a ningún organigrama ni a ningún otro tipo de información o contacto que nos permita hablar directamente con ningún miembro de Urnas Abiertas, sí se mencionan dos personas en algunas noticias sobre la organización.

Uno de ellos: Pedro Salvador Fonseca. Basta un vistazo por su LinkedIn para encontrar que lejos de ser un ciudadano nicaragüense represaliado por Daniel Ortega nos encontramos a una persona cuyo oficio y beneficio se desconoce y cuya trayectoria ha estado vinculada exclusivamente a organismos internacionales.

Fonseca es embajador en la comisión de la Unión Europea y (¡sorpresa!) colaborador en la OEA.

No nos detendremos a analizar el, de sobra conocido, papel de la OEA en todos los procesos de desestabilización de América Latina y el Caribe, siguiendo siempre la agenda imperialista marcada por EEUU.

Pedro Salvador Fonseca también colabora con Confidencial, dirigido por Carlos Chamorro, acusado éste de lavado de dinero junto a varios miembros de su familia por la fiscalía de Nicaragua, en una operación contra actividades relacionadas con delitos fiscales contra la ONG Fundación Violeta Barrios de Chamorro.

Siguiendo el rastro, destaca una vinculación potente de Urnas Abiertas con una organización llamada IDEA, habiendo redactado manifiestos juntos y pareciendo IDEA una especie de padrinazgo de Urnas Abiertas.

IDEA, mucho mejor estructurada y, ésta sí, disponiendo de información más accesible, como su organigrama.

Su secretario general, Kevin Casas-Zamora, trabaja en un centro de investigación política con sede en Washington D.C y ha dado clases en la Universidad de Georgetown, la Universidad George Washington y la Universidad de Texas en Dallas. No son pocas sus vinculaciones con EEUU, organismos e instituciones del país.

El director regional para América Latina de IDEA es Daniel Zovatto.

Zovatto, un destacado académico con varios doctorados y maestrías, entre ellas en la escuela de gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es colaborador de medios como CNN y El País.

Suyas son las conclusiones

Cuando se trata de procesos electorales en América Latina hay toda una correlación de señales que repiten un mismo patrón y nos advierten acerca de determinados intereses detrás de algunas posiciones, en ocasiones en favor del Gobierno (como puede ser el caso de Bolsonaro frente al PT de Brasil) y en otras muchas ocasiones azuzando a la oposición, sembrando la duda del fraude electoral y la represión opositora, como es el caso de Nicaragua.

La prensa internacional no tarda en hacerse eco de informaciones que siempre tienen como origen organizaciones como la que ha centrado la atención del presente artículo, cuya actividad se corresponde más con un lobby fantasma encargado de fabricar noticias que de llevar a cabo una tarea realmente activista frente a ningún tipo de violencia política o dictadura. Además, todas las organizaciones se pueden desenmarañar como ovillos de lana y llegaremos a un denominador común: sus vínculos con EEUU a través de miembros vinculados con instituciones estadounidenses dependientes del Gobierno y con un claro objetivo, la desestabilización en América Latina y el socavamiento de la soberanía de países como, en este caso, Nicaragua.

De dudosa profesionalidad es también el trabajo de tantos medios españoles que han decidido hacerse eco de noticias que no cuentan con ningún tipo de contrastación y cuyas fuentes tienen una fiabilidad tan escasa como la demostrada en este artículo.

{ El Común }

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