En vez de disfrutar

Reprodução/www

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El arte en los tiempos de la selfie

por Pilar Turu

¿Qué va primero, la foto o la obra?

La respuesta debería ser obvia, pero se nos está olvidando. Hoy en día, y hablo en general, se suele ir a los museos, galerías o exposiciones a hacer la foto “de” en vez de disfrutar de lo que se nos está presentando en frente. El problema de la selfie (autorretrato) o foto se complica cuando encima, las obras que se quiere fotografiar son de las más famosas y populares del mundo: La Mona Lisa y La Creación de Adán, por ejemplo. ¿Qué tiene esto de malo? Se preguntarán algunos; pues que los museos están sufriendo la fiebre de la selfie y ya no se están dando abasto.

La Capilla Sixtina y los museos vaticanos en general, por ejemplo, van a tener que poner un nuevo sistema de ventilación para que se puedan conservar las obras entre las masas, por el desgaste que éstas pueden llegar a producir. Por otra parte, el Louvre (museo más concurrido del mundo) va a abrir 362 días al año, 7 veces a la semana, con la intención de que se repartan sus visitantes.

La cultura hoy en día se ha vuelto algo popular, y esto interesa pues se le está dando al arte un lugar “importante” dentro de nuestras vidas; el ir a un museo dentro de las actividades a realizar en tiempos de ocio es algo sumamente rico y rescatable que a veces inclusive se echa en falta por la ausencia de un público generoso. Pero hay que prestar atención para que no sólo se vuelva el museo un espacio popular, de moda, y un buen fondo de pantalla, porque las obras llegan a correr peligro.

“Las cámaras de los teléfonos móviles no hacen más que añadir una nota absurda al caos, porque miles de visitantes dan la espalda al cuadro que en teoría han ido a ver para fotografiarse con él. En el Prado, explica Miguel Zugaza, se prohíben las fotos para mejorar la calidad de la visita”. El País.

En otros lugares cómo El Reino Unido, en donde se permiten las fotografías en la mayoría de sus museos, ya están surgiendo opiniones en contra y propuestas de hacer horarios específicos para poder tomar selfies y fotos, para que en otros horarios sin fotos, quien quiera, realmente pueda disfrutar la obra sin interrupciones.

Sin ir más lejos, la muestra de la japonesa Yayoi Kusama, es todo un fenómeno que se está dando ahora mismo y que probablemente dure hasta el mes de enero, mes de su clausura, en el Museo Tamayo con la exposición ‘Obsesión Infinita’. La cantidad de selfies que circulan ya por la red es abrumadora, y nos preguntamos si alguno de estos autorretratados se habrá dado a la tarea de por lo menos tratar de comprender lo que está viendo y no sólo se ha maravillado en ese mar de lucecitas y colores.

Lo que nos queda claro es que la selfie es el nuevo souvenir, y que no tenerla es como no haber ido.

{ Cultura Colectiva }

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