un altavoz desmesurado


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La burbuja espacial ha explotado: cultura de la cancelación en redes

por Luis López Galán

En nuestra actualidad tecnológica, la “cultura de la cancelación” es toda muestra pública de animadversión, o todo lo pública que Internet permite. Puede ser hacia una persona o ente después de que se hayan llevado a cabo comentarios o acciones que no se esperaban. Quizá fueron comentarios que traspasan cierta norma moral, ideológica o incluso económica.

Con la cancelación de esa persona o institución, se pasa a ignorarlas de manera deliberada. En el caso de artistas o personajes públicos que necesitan comunicarse para obtener rentabilidad, esto puede llegar a resultar perjudicial en lo profesional. Cabría considerar esta cancelación como una especie de símbolo que, siguiendo al antropólogo Víctor Turner [1], ha comenzado consensualmente a representar algo para un grupo de personas. En este caso, ese algo es la antipatía hacia otra y la manera en que conjuntamente van a tomar acción en su contra.

Sirva como ejemplo el popular caso de la británica J.K. Rowling. La autora de la exitosa saga literaria Harry Potter utiliza a menudo las redes sociales para defender que solo las mujeres nacidas con sexo biológico femenino deberían ser consideradas, de hecho, “mujeres”, y no así las transgénero. Es una opinión que le ha costado el apoyo de subgrupos dentro de las tendencias sociales feministas, pero también el amplio rechazo de muchos otros. Se incluyen aquí los seguidores de su saga de libros (películas, obras de teatro y demás) en todo el mundo. Estos boicotean sus intervenciones y nuevos trabajos a modo de respuesta a esos comentarios.

A este respecto, el uso de Internet permite engrandecer aspectos de la vida diaria que en épocas pasadas pertenecían a ámbitos más reducidos. Quien antes no era capaz de controlar sus opiniones públicas ahora se encuentra con un amplificador incontrolable. La “burbuja espacial” de la que hablaban T. Hall y R. Hall [2], en el caso de las redes sociales, ha explotado. Esta era una especie de caparazón que las personas, como seres sociales, llevamos a nuestro alrededor. Uno que se encoge o expande según ciertos factores como el estado emocional. Expresar nuestras opiniones en ellas supone aceptar una respuesta que puede llegarnos de manera franca y espontánea, sin la protección emocional de ninguna burbuja.

¿Por qué ocurren este tipo de expresiones sociales en Internet, estas cancelaciones? Cada vez es más difícil encontrar una cultura común dentro de un territorio. Vivimos en territorios virtuales, sociedades compuestas por subgrupos que se unen gracias a afinidades compartidas en Internet. En el ejemplo de J.K. Rowling, sus defensores y detractores forman dos tribus internautas diferenciadas cuyas prácticas culturales son irreconciliables. Tanto la tribu internauta que trata de proteger a las mujeres transgénero, como aquella tribu que cree que se está coartando la libertad de expresión de una persona, en este caso la autora de Harry Potter, han llegado a la conclusión de que su cultura propia es superior a las demás. De ahí que se sientan capaces de defender una cosa o cancelar la otra.

Los ya nombrados territorios virtuales forman un espacio comunicacional. Lo que en su día fue el foro y más tarde el mercado o el patio de un colegio, hoy es una red social. En ese orden de cosas, la cancelación en redes representa en nuestros días lo que cualquier disputa en otros tiempos, como el ostracismo de la Grecia clásica. Pero, como ya se ha dicho, tiene un altavoz desmesurado si lo comparamos con aquellos. Vivimos, podríamos decir, insertos en una cultura virtual.

La “cultura de la cancelación”, lejos de lo éticamente correcta o no que pueda resultarnos, no surge porque en la actualidad tendamos más a la agresividad. Está claro que hubo otras etapas históricas más proclives y extremas en este sentido. Surgen porque nuestros procesos de enculturación han mutado, como casi todo lo que hacemos, a la esfera de lo tecnológico. Más específicamente, de lo internauta. Aprendemos a expresar quiénes somos a través de perfiles en redes sociales. A tener conversaciones serias e importantes para nuestra vida a través de la telefonía móvil. Y también desarrollamos en este medio todos los tipos de relaciones que pueden existir entre las personas, incluyendo las enemistades.

La “cultura de la cancelación” en redes sociales presenta, desde un punto de vista objetivo, una relación social comunicativa motivada por una nueva faceta de la cultura: la virtual.

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Bibliografía:

[1] Turner, V. (1967). Símbolos en el ritual Ndembu.

[2] Hall, E. & Hall, M. (1971). El sonido del silencio.

{ Filosofía en la Red }

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