eterno presente y ubicuidad transmediática


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Una revolución de imbéciles

por Jhonny Castillo

El intelectual Umberto Eco un clásico en la teoría de la comunicación, reconocido, entre otros libros, por Apocalípticos e integrados, meses antes de morir afirmó que el internet, y específicamente las redes sociales, estaban creando una sociedad de imbéciles y de idiotas. Sería muy interesante analizar los expresado por el semiólogo italiano a raíz de lo que está ocurriendo en Venezuela con los recientes actos terroristas de la oposición y su correlato en plataformas digitales como WhatsApp, facebook, YouTube, Instagram y otras.

Es alarmante la cantidad de información falsa y direccionada que circula en las llamadas redes sociales, y como la misma encuentra alta credibilidad en usuarios, la mayoría de ellos partidarios de la oposición, que lamentablemente están siendo manipulados, entre otras razones, porque han perdido el sentido común, la capacidad de análisis, el razonamiento lógico, y lo que es peor, el equilibrio mental suficiente para lograr discernir entre una realidad tangible y una realidad virtual.

La mayoría de esos usuarios son irreductibles creyentes de la infalible y endiosada cultura digital. Personas capaces de asegurar, rodilla en tierra y sin darle oportunidad al pensamiento crítico, que casi todo lo que circula en el ciberespacio es o puede ser real. Forman parte de una gran oleada de autómatas que perdieron la capacidad de análisis y de reflexión y se convirtieron en adoradores del aquí y el ahora, del eterno presente y la ubicuidad transmediática.

Condenados a observar la “realidad” desde una computadora o un teléfono inteligente, sin permitirse la más mínima tregua para cotejar y confrontar la información que consumen, los embobados, repetidores frenéticos de datos y de imagines, son capaces de pontificar y defender acaloradamente el carácter pacífico de la oposición sin pena ajena y sin rubor. Solo con la autoridad y el conocimiento que le otorga ser usuario de redes sociales.

Durante todos estos días cuando los héroes que luchan por la libertad y la democracia nos han prohibido andar libremente por las calles, o hacer lo que nos de la perruna gana, a riesgo de que un discípulo de Gandhi nos deje caer un matero en la cabeza desde un décimo piso, hemos querido alertar sobre lo peligroso que resulta para cualquier sociedad el uso de las redes sociales sin ningún sentido crítico.

No en vano admitía el filosofo italiano Umberto Eco que es imposible detener el avance del internet, pero que es absolutamente necesario no solo reconocer los problemas evidentes de la red, sino decidir como acostumbrar y educar a los jóvenes a usarlo de una manera crítica.

Por supuesto que lo que plantea Eco no es nada fácil. No se trata de un problema solo de los jóvenes o de quienes se inician en el uso de esa tecnología. Resulta increíble que personas que se supone tienen un mejor criterio sobre la evidente manipulación de la verdad en las redes, estén tan disociados como los que más. Bastará leer el Twitter de mi profesor de periodismo en la UCV, sociólogo, especialista en Comunicación, Tulio Hernández, quien recomendó defender la democracia lanzando materos a la cabeza de los chavistas desde los edificios. Digamos con Eco, la del internet quizás si sea una revolución de imbéciles. (26/04/2017)

{ Aporrea }

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