Nueva lógica, nueva situación


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“Síndrome de hybris”, trastorno narcisista

por Eduardo Sanguinetti [*]

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“En el profundo sótano del corazón del hombre suenan dolorosas notas de olvido.

Sigan construyendo ciudades enormes y elevadas.

Sigan trabajando sin saber para qué.

No dejen de dormir ni una de sus acostumbradas noches sin sueños.

Un nuevo mundo está naciendo… y a pesar de lo muy rápido que escriba, el viejo mundo no muere con suficiente rapidez.”

(Fragmento de mi novela Morbi Dei, Ediciones Corregidor, 1985)

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En la tragedia griega original, la hybris (desmesura, orgullo que desafía a los dioses) inevitablemente conducía al castigo y la caída (Némesis y Tisis). En un contexto social, esta arrogancia colectiva puede llevar a decisiones imprudentes, conflictos sociales, o la ruina del grupo.

Con compasión enternecida y sarcasmo ocasional, manifiesto que el “Síndrome de hybris” lo disfruta el mundo espectacular de la corporación mediática de los aplausos mutuos, celebrándose, como hemos apreciado en estos días, en la entrega de una estatuilla que representa al Martín Fierro, premiando el simulacro y la genuflexión de quienes siembran confusión en la ya de por sí confundida y manipulada opinión pública argentina.

Sin dejar de lado el goce extremo tendencia “hybris” de los integrantes del espacio de la comunidad futbolera, que opera como aglutinante: es fácil, universal y televisivo, sumando a la farándula porno star de funcionarios de toda extracción, los “nadie, ninguno, mesías inversos” celebrities, elevados a símbolo de la vacuidad y la prostitución, por un pueblo sin ánimos de modificar su estado de ignorancia y cobardía, ante los atropellos que a diario reciben del poder omnímodo de un gobierno de bestias.

No es la nación, pero sí su supervivencia pulsátil. O quizá, la forma en que la nación incluye hoy a quienes de otro modo abandona, en una democracia fingida… Lo que está instalado en el planeta, en realidad, es un poderoso deseo, consumado, de control de la humanidad, esclavizando, censurando, dictando e imponiendo reglas de comportamiento dictatorial.

El silencio es un mecanismo que a través de la historia ha demostrado su eficacia para la restricción de libertades civiles.

El silencio o el silenciamiento es de gran utilidad para perpetuar el poder, es una fuente de acumulación de riqueza, obtenida en la fuente del narcotráfico, las coimas devenidas del despojo de discapacitados y jubilados condenados a una muerte anunciada, educación en estado frágil, quita de subsidios a la salud de una comunidad que soporta lo insoportable en nombre de ningún sentido.

Argentina se ha convertido en terreno fértil para la corrupción endémica, llevada a cabo por un gobierno entrópico, apuntalado por el establishment y círculo rojo planetario que apuntala la destrucción.

Lo apreciamos en Javier Milei, personaje que parece que entre otras patologías, goza del “Síndrome de hybris”, término acuñado por el neurólogo británico David Owen en 2008, que describe a líderes que desarrollan un ego desmedido, desprecio por los demás, comportamiento egocéntrico y narcicista, asimilado en este contexto a un goce fálico, ignorando las urgencias de los gobernados, prácticas que no podemos dejar de apreciarlas en este obsceno presidente, metaforizado en una endemia que se ha instalado de modo brutal, cual eutanasia jamás anunciada, accionando sin piedad sobre el pueblo argentino, sobre todo en los millones que sobreviven en este tiempo de eliminación de valores, que el represor Milei ha aplicado de modo criminal, con inestimable complicidad de una ¿oposición? y auspiciantes, conformados por empresarios, deportistas, farándula y soberbios charlatanes mutantes dos banderas, asociados en las sombras, para que la comunidad no logre encontrar equilibrio, armonía y paz en libertad, aplicada a nuestras prácticas de vida, invitando a la reflexión sobre la naturaleza de la misma: si es un poder ilimitado o una capacidad que se ejerce dentro de un marco ético y social.

Hay que aprender a navegar en el océano de las incertidumbres a través de los archipiélagos de las certezas. Exigiendo a los gobiernos dejen de vendernos bagatelas de un materialismo ilusorio que no tiene espacio en esta era.

Dejen de ofrecer en tienda de accesorios democracias simuladas, operadas por funcionarios bestiales, sin capacidad, ética, ni idoneidad, para regir los destinos de pueblos que ya conocen la realidad y la consecuencia que traen las estafas replicadas en actos administrativos; tiempo de dar sentido al quehacer humano, con valor y dignidad.

Basta de lobby narco, delictivo, porno star, pues nadie duda de que los pactos en la antesala del poder traen demasiados perjuicios a la comunidad.

La comprensión es tanto medio como fin de la comunicación humana, por lo que no es algo que la educación pueda pasar por alto.

Para eso, es necesaria una mutación de las mentalidades, en este nuevo ciclo de sobrevida de los argentinos, que ha tenido fecha de inicio hace casi dos años, inventarse a uno mismo, pues la sobrevivencia no cotiza en mercado de valores, como tampoco la condición humana, que debería ser el objeto esencial de cualquier sistema de enseñanza, y eso pasa por tomar en consideración conocimientos que se encuentran dispersos entre varias disciplinas, como las ciencias naturales, las ciencias humanas, la literatura y la filosofía.

Las nuevas generaciones necesitan conocer la diversidad y la unidad de lo humano, aplicadas al “nuevo ciclo de la civilización” en que permanecemos, bajo la dictadura de Milei y sus variantes, que se replicarán sin fecha de vencimiento, ya se puede proclamar, insisto, que es una metaforizada endemia, como he anunciado en medios en marzo de 2024.

Despedir al pasado, que es historia, que no deja de golpear, bajo diferentes modos y maneras, sobre todo las que se asimilan a un sistema perimido, sin razón de ser y accionar en este presente anacrónico e incierto que debemos sortear, con el mejor universo puesto.

La vida significa aquello que expresa una mutación, un devenir que puede separarse de sí mismo, convertirse en una eliminación y atraer lo extraño, tal el caso del sionista Milei, que lo ha tomado todo, sin ser todo aun lo que ha tomado, transformándolo en sí mismo.

Esta hybris puede ser fructífera para los depredadores seriales, que deberían cumplir confinamiento en el Ártico, especialmente si el anfitrión se deja llevar por el virus de la ley de mercado genocida, temblarán los mitos y las entrañas de nuestra eternidad cultural y social, para hacer frente a los retos de la complejidad, donde no sabemos quién es huésped y anfitrión.

Asimilarse a modos y maneras de vida estoicos, en pleno dominio de uno sobre uno, sobre las cosas, las pasiones y los estados compulsivos que perturban nuestros actos en tiempos de Milei, el inquilino del ejecutivo argentino, cabeza de playa de Estados Unidos y de Israel en el cono sur: ¿Lo ignoran?

Mil años de melancolía se extienden y caen como una red sobre todos, sin respuestas para dar… pero ¿qué pueden responder? Algo tremendo debía ocurrir, para que vuelvan a arrodillarse, rogar y suplicar infinidad de veces, antes que nadie pensara en preguntas y respuestas anodinas.

Sin la esclavitud de un límite, sin la urgencia de una ruptura, el destino, nos dio a elegir entre la vida y el lenguaje: química de las palabras, electrólisis del lenguaje, pensamientos elevados a símbolo, investidos, despojados, polarizados por la sangre, anclados en el instinto… Estallidos de grito y delirio. Tomarán una a una las palabras y partirán… O rogaran quedarse.

Sexo, sangre y soplo mortal: cuentas y escrituras rituales, cifras de un sentido, cifra de un destino.

Lo que segundos antes parecía latido… sin advertencia, ni preparación: silencio… ese terreno acotado por el lenguaje… silencio… ni tan solo una gota de agua bendita que invitara al milagro, ni un hueso que tocar… silencio…

Pero también hoy, dentro y a pesar de los ismos, se producen excepciones, silenciadas por los poderes, esgrimidos por iniciáticos aprendices de brujos, respecto a vacuidades prescindibles, como el depredador turismo, la cosmética narcisista, la moda, gastronomía inducida, los escritores a la carte, devenidos de la globalización sionista, puerto final del capitalismo que debería estar ya transitando su viaje final rumbo al averno, sin consumo, sin nada que ofrecer, salvo espantosos recuerdos que quedarán remitidos al olvido, como guía de viaje a genocidios, desapariciones, torturas e indigencia, el prospecto, la Tabla de Autoridades, las recetas, fueron parte de esa prisa numérica o numérica, por nombrar alcances de un período de eliminación de lo que debería haber sido siempre, un tiempo de libertad en acto, de igualdad y de solidaridad, cuál normas de conducta, pues somos pasaje en un instante, al que denominamos vida.

Permanecemos sumergidos en un presente fundido en la oscura moralidad de acontecimientos que superan la inteligibilidad de los poderes, que se diluyen en el espacio… La afirmación de una nueva e ineludible condición, frente a la que debemos generar nuevos esquemas de comportamiento, más ricos y más flexibles, cuánto más compleja y delicada se presenta la situación, y sin la sumisión o la complacencia que a esta – en insospechadas formas – le corresponde solicitarnos.

Milei es germen de discontinuidad, que estimula el primero de los golpes, en este ciclo de vida-muerte, que ha comenzado, estimulando el primero de los golpes en la génesis de existencia individual… En este contexto, los ricachones del rally del mercado de trama mafiosa, los denominados por el poder secreto: “ricos y famosos”, con sus fórmulas de parque temático, mutadas a tendencias consumidas por millones de anestesiados, con sus “filosofías débiles”, “el estilo deconstructivo”, “el proyecto dolce”, “el producto light”, “la vida soft” o “la geometría blanda”, son meros síntomas de megalomanías oportunistas, meros testimonios de la situación, no más que ensayos de solución personal, jamás humanitarias y solidarias, normas de conducta de miserables, que bajo diversas máscaras se esconden los verdugos de la humanidad esclava de su cobardía y ausencia de ilusiones que dejarían atrás siglos de servidumbre.

Relativizar el dogma de lo relativo no es algo tan sencillo, como invertir simétricamente los comportamientos y modelos, hoy, inaplicables, por vetustos, miserables y carentes de sentido, ante los boatos fúnebres a los que asistimos. Fin de un tiempo, aguardando el inicio de otro tiempo, intentando todo, encontrar nuevos modelos de existencia, capaces de asimilarse a un tiempo de resurrección de valores perdidos, en una realidad extrañamente dogmática.

La obsesión por la realidad no garantiza en absoluto mayor realismo sin posibilidad de salvación, sabemos que todo es risible y trágico cuando se piensa en la muerte, pasaje que nos une a todos, de manera milagrosa y como signo de un enigma que evita cualquier discusión, puesto que el conocimiento implica responsabilidad y hoy nuestro conocimiento de la realidad, del aquí ahora es enorme, como también el temor de abordarlo como debería ser.

Sin embargo no poseemos la capacidad para asumir esa responsabilidad, esto provoca un desajuste en nuestro compromiso con lo real, que es la otredad y sus circunstancias, similares en grado sumo, hoy, asistiendo como espectadores, actores espectrales, a la puesta en escena de una comedia trágica cómica, que lo ha igualado todo sin dificultad, a pesar de la resistencia de los despreciables perpetradores de delitos abominables, mafiosos genocidas, que desandan en línea un sendero en un mismo destino, de vida-muerte… se precisa una nueva lógica para una nueva situación, que nos entregará un futuro pleno de sorpresas y cualquier ensayo resulta pertinente, necesario además de admirable.

Con todo, donde todo parece decirnos que algo concluye, yo intuyo que algo comienza… Y donde todo parece querer decirnos que algo comienza, sé que algo continúa… Tiempo al tiempo, espacio al espacio…

[*] Filósofo (Cambridge, Inglaterra), poeta, performer, ecologista, artista y periodista argentino. Pionero en el arte performativo. Precursor del minimalismo en América Latina y del Land Art según Jean Baudrillard. Autor del “Manifiesto de los indignados contra el neoliberalismo” año 2011. Miembro-asesor de The World Literary Academy (Cambridge, Inglaterra), “Biography of the Year Award” Historical Preservation of America (1986), “Man of the Year” IBC Cambridge 2004, Honoris Universidad de Bologna, Nominado en dos ocasiones a la Beca Guggenheim. Miembro activo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

{ Agencia NOVA }

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