¡Vamos! (Baquiné pal Comandante)


[ Intifada ]

Qué harías, si un enemigo brutal, viniera hacia ti armado hasta los dientes…
¿Dispuesto a matarte?

Estudiantes, inventores, cirujanos, contadores
Abogados, publicitas, arquitectos, profesores
Gobernantes, locutores, pastores de pirañas
Diagnostican a la historia enredando ese mañana

Van tejiendo telarañas, amarrando las muñecas
Entrenando las arañas dentro de nuestra cabeza
Con la espuma de cerveza con su miel envenenada
Un vacío en las barrigas y en la escuela nada, nada, nada

Nadan entre la saliva para ahogar ese naufragio
De esta barca hacia el futuro pero yo no me contagio
Encerrando los colegios, incendiando los panfletos
Dibujando laberintos con su torta de cemento

Practicando experimentos, mejorando su armamento
Falsifican los diplomas y los llenan de argumentos
Fui un pequeño bolchevique, un rebelde de escritorio
Anunciaron que había muerto y me perdí su velorio

Vi una sábana infinita con semillas de futuro
Florecer la primavera, hoy su fruto está maduro
Libertador, no has arado sobre un mar embravecido
Hoy tu fruyo está maduro, vamos a repartirlo

Vamos a distribuirlo, dividirlo y expropiarlo para colectivizarlo
Vamos a pavimentarlo, vamos, vamos a sembrarlo, a regarlo y a abonarlo
Sobre una orquídea de fuego para jamás olvidarlo

Distribuirlo, dividirlo y expropiarlo para colectivizarlo
Vamos a pavimentarlo, vamos, vamos a sembrarlo, a regarlo y a abonarlo
Sobre una orquídea de fuego

Contratistas, estadistas, mentalistas y banqueros
Pensadores predicando, sacerdotes embusteros
Pronostican, argumentan lo que saben o se inventan
Interpretan los astros esperando una tormenta

Fui buscando en las esquelas, anaqueles de la escuela
Compartido entre polillas, ratones de biblioteca
El fantasma del Marxismo entre líneas de piquete
Abrazando los portones, para encontrarlo de frente

Lo buscaba en Petrogrado, la República española
En los climas invernales, la Comuna, la Sorbona
Me perdí entre las palabras de camino al cementerio
Hacia la tumba de Trotsky en busca de su misterio

Fui arrastrado por las olas a las aguas del Caribe
Sobre la momia de Lenin para hallar un pueblo libre
Una cortina de hierro derretida en el ocaso
Celebraban las noticias y me perdí el Caracazo

Dijo un hombre: “Por ahora”, convirtiéndose en Gigante
Justo frente a mis narices en el Infierno de Dante
Revolcando el hormiguero, como un cerro de coraje
Un hombre de carne y hueso, sin reserva o maquillaje

El cantor bajo la lluvia enviado desde el cielo
Abrió su paracaídas, hoy el soldado es eterno
Se murió de tanto amarlo a ese pueblo que le aclama
Se apagó la voz ardiente, más no su llama

Vamos a distribuirlo, dividirlo y expropiarlo para colectivizarlo
Vamos a pavimentarlo, vamos, vamos a sembrarlo, a regarlo y a abonarlo
Sobre una orquídea de fuego para jamás olvidarlo

Distribuirlo, dividirlo y expropiarlo para colectivizarlo
Vamos a pavimentarlo, vamos, vamos a sembrarlo, a regarlo y a abonarlo
Sobre una orquídea de fuego

Se dirige hacia el espacio como espada luminosa
Sobre un caballo de fuego de una sabana gloriosa
Le acompañan las estrellas que flotan en su bandera
Confundiéndose en la noche con las casas de madera

Que iluminan a los cerros de todo el proletariado
Repartiendo semillitas en el surco del arado
Como un árbol de Zamora, como araguaney prendido
Algunos oyen mi verso pero no han puesto el oído

No desprecio la teoría, compañeros, lo que pasa
Toda ciencia es artificio frente al llanto de las masas
Porque no voy a callarme, narro desde mi ventana
Las canto como las veo porque a mí me da la gana

Tengo mi ciudadanía, no me llames extranjero
Me la dieron los chamitos en el 23 de Enero
Díganme nacionalista, de ese crimen soy culpable
Porque mi verso es de guerra y mi lengua es como un sable

Se la entrego a Venezuela, como a Cuba o Leningrado
Como un llanto compartido de mi Puerto Rico atado
Libertador, no has arado sobre un mar embravecido
Hoy tu fruto está maduro, vámonos a repartirlo

El árbol poderoso comienza en la semilla
Y aunque el amor sea profundo y alto
Es también mínima la semilla del Hombre
El nacimiento del arroyo, el polen
El huevecillo de la blanca paloma
La piedra que ha rodado por el Monte Nevado
Desde su pequeñez llegan al mar
Al girasol, al vuelo interminable
Al planeta de nieve que nada detendrá
En la lucha social también los grandes ríos
Nacen de los pequeños ojos de agua
Caminan mucho más y crecen
Hasta llegar al mar
En la lucha social también por la semilla
Se llega al fruto, al árbol, al infinito bosque que el viento hará cantar.
Roque Dalton (Ley de la Vida)

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