{"id":8737,"date":"2016-07-16T12:23:06","date_gmt":"2016-07-16T16:23:06","guid":{"rendered":"http:\/\/aluzerna.com.br\/?p=8737"},"modified":"2016-07-16T12:24:41","modified_gmt":"2016-07-16T16:24:41","slug":"la-nacionalidad-y-el-ingrediente-de-genero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aluzerna.com.br\/?p=8737","title":{"rendered":"La nacionalidad y el ingrediente de g\u00e9nero"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_8739\" style=\"width: 565px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8739\" class=\"size-full wp-image-8739\" src=\"http:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/16-07-2016a.jpg\" alt=\"Reprodu\u00e7\u00e3o\/www\" width=\"555\" height=\"372\" srcset=\"https:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/16-07-2016a.jpg 555w, https:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/16-07-2016a-300x201.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><p id=\"caption-attachment-8739\" class=\"wp-caption-text\">Reprodu\u00e7\u00e3o\/www<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline; color: #000000;\"><em><strong>Las mujeres marcharon a la guerra<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>por Elda Cento G\u00f3mez<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Alg\u00fan d\u00eda habr\u00e1 que escribir, en profundidad, un Libro de Sangre <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">1<\/span>]<\/strong> dedicado a las mujeres mambisas, a Juana Mora, a Mercedes de Varona, a Rosa Borrero, a Herminia Palma, a Ciriaca Cisneros y a tantas otras. He recordado en otras ocasiones el relato de Francisco Arredondo sobre una mujer \u201csumamente extenuada\u201d, que el 28 de julio de 1871 encontr\u00f3 en un rancho en las cercan\u00edas de Najasa sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que \u201cun ni\u00f1o como de 3 a 4 a\u00f1os, convertido en un esqueleto con vida\u201d pues todos los dem\u00e1s miembros de su familia ya hab\u00edan muerto. Incitada por la comitiva a presentarse, \u201ccol\u00e9rica contest\u00f3: no, jam\u00e1s\u201d. Impresionado por el drama presenciado Arredondo concluy\u00f3 su anotaci\u00f3n con premonitorias palabras: \u201cLa historia mas tarde rendir\u00e1 tributos de admiraci\u00f3n a nuestros h\u00e9roes, dar\u00e1 a conocer sus nombres; y para estas abnegadas mujeres, seguramente el olvido\u201d. <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">2<\/span>]<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Centenares de rostros femeninos recorren las p\u00e1ginas de la llamada literatura de campa\u00f1a, la mayor\u00eda de las veces de modo an\u00f3nimo. Junto a la mujer de sociedad, la humilde campesina y la liberta. La tradici\u00f3n conserva numerosos ejemplos de sus desempe\u00f1os como mensajeras, enfermeras, combatientes, etc.; acciones que en alguna medida transgred\u00edan lo que la sociedad del XIX\u00a0admit\u00eda como ocupaciones femeninas, pues la visi\u00f3n generalizada era la de mujer como \u201cbella mitad del g\u00e9nero humano, que sigue al hombre en todas sus evoluciones, como la luna al sol\u201d al decir de un periodista en 1896.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfPor qu\u00e9 las mujeres marcharon a la guerra, llevando consigo hijos y otros familiares no aptos para el servicio de las armas? Dos razones b\u00e1sicas emergen ante las miradas de los historiadores: el patriotismo y, en particular, los lazos familiares pues no se puede pasar por alto que la sociedad decimon\u00f3nica \u2014y mas all\u00e1\u2014 las condicionaba a permanecer junto a sus hijos, esposos o padres pues su tarea era cuidar la familia. A lo anterior se sumar\u00edan factores que pudieran transitar desde la educaci\u00f3n y las jerarqu\u00edas, sin soslayar particularidades regionales que quedar\u00edan evidenciadas con una mirada hacia el interior de las razones que pudieron haber impulsado a las esposas de los hacendados camag\u00fceyanos y a las de los sitieros del Valle del Cauto, entre tantas otras, a seguir a sus hombres a la insurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tal vez sea llegado el momento de que nos preguntemos si el debate sobre la conformaci\u00f3n de la nacionalidad, no deber\u00eda tener tambi\u00e9n un ingrediente de g\u00e9nero. Si nos hemos cuestionado en este proceso, por ejemplo, que pudo en 1867 significar Cuba y la Patria para los campesinos iletrados de un punto perdido en el lomer\u00edo oriental, en comparaci\u00f3n con la brillante intelectualidad de las tertulias habaneras, \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan las respuestas si giramos los ojos hacia el \u201crinc\u00f3n oscuro y tranquilo del hogar\u201d? dicho con palabras de Ana Betancourt en los debates p\u00fablicos de la Asamblea de Gu\u00e1imaro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De modo frecuente la presencia femenina aparece desde el proceso conspirativo, a veces como un tel\u00f3n de fondo, lo cual se explica en tanto la familia es el refugio natural de las personas y muchas mujeres fueron las primeras confidentes de sus parejas. Ese es el primer papel que se les concede y desde el cual se pone a funcionar la leyenda que las privilegia como esposas fieles y obedientes, madres sufridas e hijas devotas; aunque esta afirmaci\u00f3n, como las monedas, debe tener dos caras: \u00bfhasta que punto ese era el que ellas estaban dispuestas a asumir? o dicho de otra forma \u00bfqu\u00e9 condiciones marcaron que fuera ese y no otro? \u201cEl hombre puede hacer declaraciones en peri\u00f3dicos y revistas, ocupar espacio p\u00fablico, buscar aplausos y glorias en la tribuna o el combate. Pero tales fanfarrias se detienen en la puerta del hogar\u201d. <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">3<\/span>]<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La incorporaci\u00f3n de las mujeres a la guerra, est\u00e1 documentado, ocurri\u00f3 desde sus inicios. Candelaria Acosta, Cambula, pudiera ser su s\u00edmbolo. Ya se hizo menci\u00f3n a que entre el personal de sanidad y los \u201ccomunicantes\u201d tuvieron un desempe\u00f1o, dir\u00edamos protag\u00f3nico, en especial en los hospitales de sangre. Pero tambi\u00e9n pelearon, al machete, con fusiles o junto a piezas de artiller\u00eda. De estas combatientes \u00bfcu\u00e1ntos nombres se han preservado? \u00bfcu\u00e1ntas alcanzaron grados militares? El Diccionario Enciclop\u00e9dico de Historia Militar de Cuba (2004) recoge 715 fichas biogr\u00e1ficas de cubanos y extranjeros, militares y otras personalidades de relevancia en las luchas por la independencia. Entre ellas hay solamente diecisiete mujeres; desde la esclava Carlota hasta Mariana Grajales. Espec\u00edficamente con grados militares, once; diez capitanas y una comandante, Mercedes Sirv\u00e9n P\u00e9rez-Puelles, la mujer que mas alto grado alcanz\u00f3 entre el mambisado, doctora en Farmacia, detalle que puede ser tomado como influyente entre los argumentos para su jerarqu\u00eda militar. Las capitanas son Rosa Castellanos, Ana Cruz Ag\u00fcero, Trinidad Lagomasino \u00c1lvarez, Mar\u00eda de la Luz Noriega Hern\u00e1ndez, Luz Palomares Garc\u00eda, Cristina P\u00e9rez P\u00e9rez, Isabel Rubio D\u00edaz, Catalina Vald\u00e9s, Gabriela de la Caridad Azcuy Labrador Adela y Mar\u00eda Hidalgo Santana. Quiero detenerme en las dos \u00faltimas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Adela Ascuy se incorpor\u00f3 como personal de sanidad pero termin\u00f3 convertida en un soldado m\u00e1s. Consta su participaci\u00f3n en cuarenta y nueve combates, destac\u00e1ndose entre ellos los de Loma del Toro, Cacaraj\u00edcara, Montezuelo y Tumbas de Estorino, todos bajo el mando del mayor general Antonio Maceo y en especial en la acci\u00f3n de Loma Blanca, como parte del combate de Ceja del Negro. Mar\u00eda Hidalgo se uni\u00f3 como soldado a las fuerzas del brigadier Jos\u00e9 Lacret Morlot. En el combate de Jicarita tras caer el oficial abanderado, tom\u00f3 la ense\u00f1a cubana y avanz\u00f3 hacia el enemigo arengando a los cubanos al combate a pesar de recibir siete heridas de bala que no lograron derribarla. Despu\u00e9s de esta acci\u00f3n fue conocida como la Hero\u00edna o la Abanderada de Jicarita y recibi\u00f3 el ascenso a teniente. Restablecida, continu\u00f3 combatiendo y en el encuentro de La Yuca, cerca de Jag\u00fcey Grande fue nuevamente herida de gravedad. \u00bfHubo paridad entre los ascensos recibidos por Adela y Mar\u00eda en relaci\u00f3n con los otorgados a sus pariguales masculinos por similares desempe\u00f1os? Se que la pregunta puede ser considerada subjetiva, pero no por eso deja de ser v\u00e1lida. Tanto en un sentido como en otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un elemento interesante a tener en cuenta en este breve comentario sobre la oficialidad femenina es que todas recibieron los grados durante la Guerra del 95, lo cual denota un avance en el reconocimiento del papel de las mujeres, al menos en la manigua; porque ya se sabe que finalizada la contienda no se les concedi\u00f3 el derecho al voto en las elecciones que inauguraron el siglo XX, aun cuando se hicieron ajustes para que las restricciones impuestas no alcanzaran a los mambises. Nada para las mambisas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los servicios que a la Revoluci\u00f3n prestaron en las zonas de combate las mujeres y sus familias fueron inmensos. A su abrigo quedaron enfermos y heridos a quienes defendieron con las armas y sus vidas; su trabajo era apreciado en los talleres, brindaban alimentos y trasladaban informaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Alto precio pagaron las mujeres en las guerras. Muchas l\u00e1grimas jalonaron su paso. Aurelia Castillo pidi\u00f3 que nunca se perdiera el recuerdo de aquellas mujeres:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pensad que hubo madre que llev\u00f3 a cuesta por tres d\u00edas el cad\u00e1ver de su hijito, porque los encuentros con tropas espa\u00f1olas hac\u00edan huir a ella y a la hermana que la acompa\u00f1aba cada vez que intentaban cavar la peque\u00f1a fosa para darle sepultura, y aquel cuerpecillo estaba ya descompuesto y las inmundas aves que se nutren de cad\u00e1veres empezaban ya a seguirles. [] Pensad que alguna otra madre entraba, cargada tambi\u00e9n con su peque\u00f1uela, en enga\u00f1osa tembladera, de la que solamente lograba salir con la preciosa carga, gracias a un tronquito encontrado en la orilla, bastante fuertemente arraigado para oponer resistencia a la mano febril que a \u00e9l se as\u00eda con desesperaci\u00f3n. [] [\u2026] \u00a1Pensad que se beb\u00edan sus l\u00e1grimas para no mostrar flaqueza cuando les mataban a sus hijos, a sus padres, a sus hermanos, a sus maridos, a sus amantes; y decid si no debemos venerar todos y por siempre la memoria de aquellas mujeres [\u2026]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #de5b5b;\">\u25cf<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">1<\/span>]<\/strong> <em>El Libro de Sangre o The Book of Blood, anot\u00f3 los cr\u00edmenes cometidos por las fuerzas espa\u00f1olas durante los primeros a\u00f1os de la guerra. Se atribuye a Jos\u00e9 Ignacio Rodr\u00edguez y tuvo su primera edici\u00f3n en 1871, dos a\u00f1os despu\u00e9s otra edici\u00f3n fue completada por N\u00e9stor Ponce de Le\u00f3n. Puede ser consultado en el tomo 5 de las Cr\u00f3nicas de Santiago de Cuba de Emilio Bacard\u00ed y en la Revista Bimestre Cubano correspondiente a septiembre-octubre de 1923. En 1926 fue publicado con el t\u00edtulo El Libro de Sangre; martirologio cubano en la guerra de los Diez A\u00f1os (Librer\u00eda Minerva, La Habana);<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">2<\/span>]<\/strong> <em>Recuerdos de las Guerras de Cuba (Diario de Campa\u00f1a 1868-1871), (Introducci\u00f3n y notas de Aleida Plasencia), Biblioteca Nacional \u201cJos\u00e9 Mart\u00ed\u201d, La Habana, 1962, pp. 110-111;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">3<\/span>]<\/strong> <em>Jos\u00e9 Abreu: La Guerra Grande. Dos puntos de vista, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2008, p. 87.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>{<\/strong> <em>CubaDebate<\/em> <strong>}<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las mujeres marcharon a la guerra por Elda Cento G\u00f3mez Alg\u00fan d\u00eda habr\u00e1 que escribir, en profundidad, un Libro de Sangre [1] dedicado a las mujeres mambisas, a Juana Mora, a Mercedes de Varona, a Rosa Borrero, a Herminia Palma, a Ciriaca Cisneros y a tantas otras. He recordado en otras ocasiones el relato de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3258,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[115],"tags":[],"class_list":["post-8737","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-redoble"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8737","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8737"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8737\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8741,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8737\/revisions\/8741"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8737"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8737"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8737"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}