{"id":78738,"date":"2021-06-04T02:58:09","date_gmt":"2021-06-04T05:58:09","guid":{"rendered":"http:\/\/aluzerna.com.br\/?p=78738"},"modified":"2021-06-04T02:58:09","modified_gmt":"2021-06-04T05:58:09","slug":"tampoco-lo-voy-a-encender","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aluzerna.com.br\/?p=78738","title":{"rendered":"Tampoco lo voy a encender\u2026"},"content":{"rendered":"<h6><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.aluzerna.com.br\/2021\/04-06-2021a.jpg\" alt=\"\" width=\"435\" height=\"426\" \/><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">| Reprodu\u00e7\u00e3o\/www |<\/span><\/h6>\n<p><span style=\"color: #00ff00;\">\u21c5<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong><em><span style=\"color: #000000; text-decoration: underline;\">La elocuencia del silencio<\/span><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">por Manuel Acu\u00f1a Asenjo<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #00ff00;\"><strong>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">A manera de explicaci\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El d\u00eda 31 de mayo de 1990 falleci\u00f3 Clotario Blest Riffo, una persona inolvidable, por cierto; un ser humano excepcional, a quien no he vacilado en calificar como<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201c[\u2026] uno de los hombres m\u00e1s ilustres que ha producido esta tierra\u201d <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">1<\/span>]<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Como lo se\u00f1alo, en uno de mis trabajos,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201c[\u2026] el oto\u00f1o de 1990 tom\u00f3 posesi\u00f3n de su cuerpo cuando a\u00fan no enteraba los 91 a\u00f1os y se encontraba postrado en cama, enfermo, solo, desnutrido, en el Convento de los Padres Franciscanos\u201d <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">2<\/span>]<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En esta ocasi\u00f3n, he querido rendir homenaje a su figura, narrando un peque\u00f1o episodio ocurrido en los a\u00f1os que trabaj\u00e9 junto a \u00e9l, por la causa de los derechos humanos. Un episodio que a\u00fan ronda y se hace presente, constantemente, en mi memoria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Un regalo intempestivo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la casa de Clotario Blest jam\u00e1s hubo espacio para una radio; menos, a\u00fan, para un televisor. Era curioso aquello. Un hombre como \u00e9l, que deb\u00eda estar permanentemente informado, al tanto de todo lo que ocurr\u00eda dentro del pa\u00eds, rehu\u00eda los medios de comunicaci\u00f3n que la moderna sociedad iba, poco a poco, incorporando a la vida diaria. Y, sin embargo, paradojalmente, se informaba. Supl\u00eda la carencia de noticias con la relaci\u00f3n humana. En su interacci\u00f3n con otras personas, segu\u00eda creciendo en sabidur\u00eda y conocimiento. Por eso, cuando se encontraba solo, sin compa\u00f1\u00eda, apenas turbaba el silencio de esa residencia el d\u00e9bil rumor de sus pasos por el piso de las habitaciones o el persistente arrullar de las palomas, ocultas en la higuera que elevaba sus brazos en forma de plegaria, al cielo, en el patio interior de ese hogar. Nada m\u00e1s. Entonces, reinaba el silencio. Y era tan descomunal su peso que aturd\u00eda con su sola presencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Un d\u00eda de invierno, de ese 1979, recibi\u00f3 Clotario, sin embargo, el regalo de un televisor y de una radio, de manos de una persona cuyo nombre mantuvo siempre en secreto. Me percat\u00e9 de ello cuando concurr\u00ed a una de nuestras habituales reuniones y llegu\u00e9, como era mi costumbre, poco antes que \u00e9sta comenzara; antes, incluso, que hicieran su ingreso, a la casa del sindicalista, los dem\u00e1s compa\u00f1eros integrantes de nuestra organizaci\u00f3n. La radio, depositada en una mesita especial situada a un lado de la habitaci\u00f3n en donde realiz\u00e1bamos nuestros encuentros, invitaba a hacer una menci\u00f3n a ella, circunstancia que no pude evitar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cMe la regal\u00f3 una persona\u201d, respondi\u00f3 a mi consulta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cMaravilloso\u201d, le dije, con entusiasmo, sin preguntar el nombre del generoso donante. \u201cAhora podr\u00e1 escuchar un poco de m\u00fasica\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cNo\u201d, repuso, terminantemente. \u201cNo la voy a ocupar\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Me sorprendieron sus palabras. Sin embargo, prudentemente, evit\u00e9 hacer un comentario superfluo y permanec\u00ed a la espera de sus palabras. Clotario pareci\u00f3 decepcionarse ante mi silencio. Hab\u00eda quedado atento a lo que podr\u00eda decirle, pero al no llegar respuesta m\u00eda alguna a sus palabras, lo not\u00e9 defraudado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cNo\u201d, repiti\u00f3. \u201cNo la voy a usar\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Y como continuara yo, en silencio, agreg\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cTambi\u00e9n me regalaron un televisor\u2026 Est\u00e1 all\u00e1\u2026 Adentro\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">E indic\u00f3 el interior de la casa, como si estuviese haciendo alusi\u00f3n a algo al cual no deb\u00eda prest\u00e1rsele mayor importancia. Y, sin esperar mi respuesta, advirtiendo el impacto que sus palabras hab\u00edan hecho en m\u00ed, continu\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cTampoco lo voy a encender\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Me mir\u00f3, fijamente, mientras dec\u00eda, a manera de explicaci\u00f3n, alzando los hombros:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cNo necesito esas cosas\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Asent\u00ed. Estaba pensativo. M\u00e1s bien, desconcertado. No entend\u00eda bien el complejo cuadro que ten\u00eda ante mi vista. Porque aquello era algo ajeno a mi habitual comportamiento. En los momentos de soledad o de trabajo intelectual, me hac\u00eda acompa\u00f1ar con el sonido de alg\u00fan concierto, de una sinfon\u00eda o de un trabajo musical, el que fuera, a fin de meditar m\u00e1s intensamente sobre las ideas que me acosaban. Y es que, generalmente, mucho de lo que se nos ofrece como diferente a lo que hacemos constantemente no solamente se nos presenta como algo extra\u00f1o sino como una amenaza; e, incluso, a menudo, como una provocaci\u00f3n. Y Clotario continu\u00f3 hablando, como si leyera mis pensamientos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cHay quienes necesitan de la m\u00fasica para trabajar\u2026 Yo no\u2026 Tal vez, esas personas necesitan estos aparatos\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Me hizo un gui\u00f1o de complicidad al volver a referirse a los objetos que hab\u00eda recibido como obsequio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cLos voy a regalar\u2026 A m\u00ed no me sirven\u2026 Muchas personas, que nada tienen, estar\u00e1n felices de recibirlos\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sonri\u00f3 ben\u00e9volamente, indic\u00e1ndome una desvencijada silla. Tom\u00e9 asiento mientras \u00e9l lo hac\u00eda en el sill\u00f3n que ocupaba habitualmente. Esperaba, al parecer, le dijera algunas palabras que pusieran en tela de juicio su forma de pensar. Total, a\u00fan pod\u00edamos conversar pues quienes asistir\u00edan a esa reuni\u00f3n a\u00fan no hac\u00edan su ingreso al lugar. No quise defraudarlo nuevamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cDon Clotario\u201d, le dije. \u201cCreo que una radio o un televisor no hacen da\u00f1o sino en la medida de c\u00f3mo se usen. Son instrumentos, cosas\u2026 Dependen del uso que se les d\u00e9\u2026 Hay radios que a\u00fan ofrecen noticias de inter\u00e9s\u2026 Es bueno escucharlas\u2026 Radio &#8216;Cooperativa&#8217; por ejemplo\u2026 Y otras que transmiten m\u00fasica selecta\u2026 Y la televisi\u00f3n\u2026 Bueno\u2026 Hay algunos programas de inter\u00e9s\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">El significado del silencio<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Volvi\u00f3 a esbozar esa sonrisa tan propia de quien se siente seguro de las razones que esgrime para adoptar una u otra decisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cAs\u00ed es\u201d, repuso. \u201cEso lo s\u00e9. Todo depende del uso que se d\u00e9 a determinadas cosas. No es eso, sin embargo, lo que hace distanciarme de todos estos aparatos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n su respuesta y \u00e9l pareci\u00f3 entender mi sorpresa, porque volvi\u00f3 a sonre\u00edr, contento de creer haberme pillado en falta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cUd. no lo sabe\u201d, dijo, con la certeza de quien est\u00e1 hablando de algo que perfectamente conoce y que su interlocutor ignora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cUd. no lo sabe y no tendr\u00eda por qu\u00e9 saberlo\u201d, insisti\u00f3. \u201cNo lo reprocho por ello. Por el contrario: trato de llamar su atenci\u00f3n sobre otras cosas\u2026 Vaya\u2026 Ud. no conoce la sabidur\u00eda del silencio, su elocuencia. \u00bfHab\u00eda escuchado hablar de ello? No\u2026 Lo s\u00e9\u2026 Bueno\u2026 La m\u00fasica es bella como lo son, tambi\u00e9n, las palabras. Me refiero a la escritura\u2026 Reconozco que son necesarias las noticias, pero m\u00e1s que entregar noticias, la radio y la televisi\u00f3n entregan cuadros innecesarios, propaganda comercial\u2026 El ser humano se aturde hoy con esos sones, con el estruendo del mercado, con las voces destempladas de los agentes comerciales, con otros ruidos que distraen, que separan al individuo de su m\u00e1s aut\u00e9ntica intimidad. Estos instrumentos est\u00e1n hechos para separarnos, para establecer barreras entre nosotros, entre los seres humanos. Para que el ser humano jam\u00e1s se encuentre a s\u00ed mismo, para que no escuche su voz interior, para que nunca descubra lo que verdaderamente es\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En muchas oportunidades, hab\u00eda yo conversado con Clotario Blest, pero aquellos coloquios eran diferentes, versaban sobre temas cotidianos, sobre la contingencia que nos agobiaba. Conoc\u00eda su juicio acerca de los militares, a quienes defin\u00eda como &#8220;flojos que se levantan temprano&#8221;, su recuerdo acerca de ese sindicalista Juan Campos, siempre presente en sus conversaciones, a quien se refer\u00eda cari\u00f1osamente con el nombre de &#8220;Juanito&#8221;\u00a0<strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">3<\/span>]<\/strong>, no ignoraba aquel sabio consejo que me daba para una mejor ingesti\u00f3n de los alimentos que resum\u00eda en la admirable frase &#8220;No lo olvide, Manuel: en la ma\u00f1ana, como un rey; a medio d\u00eda, como un pr\u00edncipe; en la noche, como un mendigo&#8221;, y esa madura reflexi\u00f3n sobre Bernardo Araya Zuleta, quien dirigiera los ataques en contra suya, en esa tormentosa sesi\u00f3n de la CUT, cuando le fue arrebatada la presidencia de la organizaci\u00f3n, sobre quien jam\u00e1s pronunci\u00f3 una palabra de rencor sino, tan s\u00f3lo, para condolerse de su suerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cPobrecito\u201d, murmuraba, al recordarlo, con una voz que denotaba la pena inmensa que sent\u00eda por el destino del dirigente comunista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Incluso, nuestro di\u00e1logo sobre arte, cuando puso sobre la mesa aquel libro con las poes\u00edas completas de mi hom\u00f3nimo mexicano, el poeta rom\u00e1ntico Manuel Acu\u00f1a\u00a0&#8211; insigne vate que hiciera saltar sus sesos de un pistoletazo, luego de escribir su &#8220;Nocturno a Rosario&#8221;\u00a0-, lo abriera en una de sus primeras p\u00e1ginas y escribiera all\u00ed una dedicatoria para &#8220;evitar que alguien crea que Ud. me lo rob\u00f3&#8221;. Pero esto del silencio, esto de su \u2018elocuencia\u2019 me parec\u00eda de otro nivel, algo diferente. Algo que yo jam\u00e1s hab\u00eda escuchado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Se incorpor\u00f3 m\u00e1s, a\u00fan, en la silla. Parec\u00eda querer reforzar sus ideas con ese gesto, precisarlas, aclararlas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cEl silencio, por el contrario, nos hace inspeccionar nuestro propio ser. El silencio nos incita a la introspecci\u00f3n, a formularnos juicios interiores, a analizar nuestra conducta, nuestras acciones, nuestro comportamiento diario. Nos permite ver aquello que el ruido impide descubrir. Y nos ense\u00f1a. Nos invita a reflexionar, a hacernos cr\u00edticos, especialmente con nosotros mismos. A ser mejores cada d\u00eda\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si\u2026 hab\u00edamos hablado de muchas cosas, pero jam\u00e1s acerca de la &#8220;elocuencia del silencio&#8221;. Jam\u00e1s. Era cierto. Jam\u00e1s lo hab\u00edamos hecho. Y puesto que nunca hab\u00eda yo escuchado hablar de aquello, al o\u00edrlo, por primera vez, me pareci\u00f3 que un nuevo mundo ofrec\u00eda, vasta, generosa, su extensi\u00f3n inconmensurable ante m\u00ed. Un mundo nuevo al que me invitaba a entrar ese hombre de luenga y blanca barba, semi sonriente, casi divertido de sus propios dichos, sentado solemnemente en aquel sal\u00f3n, vivo testigo de mis vac\u00edos de saber. Qued\u00e9 mirando fijamente a sus ojos y, de s\u00fabito, me di cuenta que el ox\u00edmoron, esa figura ret\u00f3rica a la que jam\u00e1s hab\u00eda prestado mayor atenci\u00f3n, cobraba, ante mi mente, un nuevo significado. Una dimensi\u00f3n que jam\u00e1s hubiere cre\u00eddo pudiera existir. Me acord\u00e9 en ese momento del Sol negro de los alquimistas, de ese Sol imposible que deslumbraba a quienes perseveraban en la b\u00fasqueda de la piedra filosofal. Entonces, de pronto, entend\u00ed el mensaje de Clotario. De s\u00fabito, sus palabras cayeron sobre m\u00ed con la fuerza irresistible de un acontecimiento, una fuerza tal que pareci\u00f3 aplastarme con su veracidad. A\u00f1os despu\u00e9s, y leyendo algunos textos de la teor\u00eda de la informaci\u00f3n (y de la comunicaci\u00f3n) escuchar\u00eda hablar del &#8220;noise&#8221; (ruido) y tomar\u00eda como un axioma aquella sentencia seg\u00fan la cual &#8220;mucha informaci\u00f3n es desinformaci\u00f3n&#8221;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Reconozco que, desde ese momento y hasta el d\u00eda de hoy, me parece sentir la elocuencia del silencio, cuando, en la soledad de la noche, acierto a comprender algunos hechos que, durante el d\u00eda, fui incapaz de percibir con exactitud. Entonces, mi b\u00fasqueda llega a su t\u00e9rmino. La hebra perdida anuncia su presencia y me insta a entender que la noche, oscura como es, tambi\u00e9n hace la luz. Que el resplandor estalla, impetuosamente, en medio de la oscuridad para que un nuevo ox\u00edmoron cobre completa e ineludible validez. Algo por lo cual me reconozco como absoluto y completo deudor de Clotario Blest.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #00ff00;\"><strong>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">1<\/span>]<\/strong> <em>Acu\u00f1a, Manuel: \u201cUn nuevo cumplea\u00f1os de Clotario Blest\u201d, publicado en varios medios digitales, diciembre de 2014;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">2<\/span>]<\/strong> <em>Acu\u00f1a, Manuel: Trabajo citado en [1];<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">3<\/span>]<\/strong> <em>Juan Campos, militante del Partido Comunista, ocup\u00f3 la presidencia de la CUT luego que su fundador, Clotario Blest, fuese destituido en 1961 por una maniobra muy poco decente de quienes quer\u00edan controlar la direcci\u00f3n del organismo sindical.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>{<\/strong> <em>Pressenza\u00a0&#8211; Agencia Internacional de Noticias<\/em> <strong>}<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #00ff00;\">\u2022<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #00ff00;\">\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| Reprodu\u00e7\u00e3o\/www | \u21c5 La elocuencia del silencio por Manuel Acu\u00f1a Asenjo . 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