{"id":5773,"date":"2016-04-16T22:43:43","date_gmt":"2016-04-17T02:43:43","guid":{"rendered":"http:\/\/aluzerna.com.br\/?p=5773"},"modified":"2016-04-16T22:45:42","modified_gmt":"2016-04-17T02:45:42","slug":"allah-ho-akbar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aluzerna.com.br\/?p=5773","title":{"rendered":"Allah Ho Akbar"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_5774\" style=\"width: 565px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5774\" class=\"size-full wp-image-5774\" src=\"http:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/16-04-2016d.jpg\" alt=\"Reprodu\u00e7\u00e3o\/www\" width=\"555\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/16-04-2016d.jpg 555w, https:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/16-04-2016d-300x238.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><p id=\"caption-attachment-5774\" class=\"wp-caption-text\">Reprodu\u00e7\u00e3o\/www<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><em>Caminando por Chatila, un campo de refugiados en Beirut<\/em><\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>por Malini Johar Schueller<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"><em>[CounterPunch]<\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"><em>Traducido para Rebeli\u00f3n por J. M. y revisado por Caty R.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lejos del opulento hotel Golden Tulip, donde me estaba hospedando en Beirut, y a un mundo de distancia del refulgente distrito comercial de Hamra, se encuentra Chatila, el campo de refugiados palestinos donde en 1982 los falangistas cristianos, con la aprobaci\u00f3n t\u00e1cita de las fuerzas israel\u00edes que ocupaban el L\u00edbano, asesinaron a m\u00e1s de 1.000 hombres, mujeres y ni\u00f1os. Fue varios d\u00edas despu\u00e9s de los asesinatos, cuando el hedor de los cuerpos en descomposici\u00f3n llev\u00f3 a los periodistas a la zona, que conocieron e informaron de los detalles de los acontecimientos. Poca atenci\u00f3n prestan los medios de comunicaci\u00f3n a los campamentos de refugiados palestinos en el L\u00edbano, donde viven m\u00e1s de 300.000 personas. Estas personas son, rememorando la frase de Frantz Fanon, \u201clos condenados de la tierra\u201d. Miserables, no debido a las condiciones precarias en que viven, sino desgraciados porque han sido repetidamente atacados, bloqueados, y porque se les niegan los derechos humanos. Sin embargo contin\u00faan resistiendo y viven con esperanza, valent\u00eda y optimismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En la d\u00e9cada de 1950, Fanon profetiz\u00f3 que los condenados de la tierra, las naciones colonizadas, prevalecer\u00edan. Caminando a trav\u00e9s de Chatila, se puede sentir claramente la urgencia y la esperanza por la liberaci\u00f3n de Palestina. \u00c9ramos un grupo de nueve acad\u00e9micos de los EE.UU., que quer\u00edamos ver con nuestros ojos las condiciones de vida de los refugiados palestinos. A petici\u00f3n de un profesor palestino de la San Francisco State University, Sana\u2019a Al-Hussein, una trabajadora social de Chatila nos gui\u00f3 a trav\u00e9s de los estrechos callejones del campamento de refugiados. Fachadas desmoronadas de los edificios, algunos todav\u00eda destruidos por los ataques, calles encharcadas con basura apilada en los laterales, escaleras estrechas sin electricidad, y un entrecruzamiento de cables el\u00e9ctricos a\u00e9reos se\u00f1alan el campo. Sin embargo, es evidente que existe un vibrante sentido de comunidad. Hablando en \u00e1rabe, Sana\u2019a explica que a pesar de la pobreza y la dureza Chatila es un centro de la vida palestina real. Las familias entrecruzan su linaje con los pueblos espec\u00edficos de la Palestina ocupada, y su v\u00ednculo con la gente de esos pueblos. Las marcas m\u00e1s visibles de Chatila son los cientos de afiches pegados en las paredes y colgados en los cables. La cara sonriente de Arafat est\u00e1 omnipresente, pero tambi\u00e9n se hace referencia a otros l\u00edderes. Hay carteles de los diferentes l\u00edderes palestinos; representando la expulsi\u00f3n de los palestinos de su tierra natal; de mujeres liderando la lucha, llevando la bandera palestina. Un cartel de Arafat saludando a las mujeres m\u00e1rtires, fotos de adolescentes que fueron asesinados por los israel\u00edes, e incluso algunos de Saddam Hussein. Proliferan carteles de los diferentes grupos de la resistencia: la OLP, Ham\u00e1s, Fatah, y muchos otros. Tal vez lo m\u00e1s conmovedor son los carteles publicitarios que marcan la geopol\u00edtica de Chatila: \u201cEstablecido en 1949 a 92 Km de distancia de [sic] la frontera palestina\u201d. Y est\u00e1n las omnipresentes flechas rojas con sus llaves, marcando en la direcci\u00f3n hacia Palestina y reclamando el derecho al retorno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Vamos a la fosa com\u00fan de las v\u00edctimas de Chatila. Sana\u2019a ten\u00eda trece a\u00f1os cuando ocurri\u00f3 la masacre, relata los acontecimientos. Recuerda que vio a hombres j\u00f3venes, con banderas blancas de rendici\u00f3n, abatidos a tiros, y a los soldados entrar en la casa de un vecino y disparar a los padres delante de los ni\u00f1os. Recuerda que Sharon estaba en la embajada de Kuwait, a un tiro de piedra del campamento viendo Chatila iluminada en la noche para poder matar a la gente. Sana\u2019a recuerda que no se les permit\u00eda salir del campamento y el olor de los cad\u00e1veres en descomposici\u00f3n en el estadio cerca de Chatila. Recuerda a hombres j\u00f3venes yendo de casa en casa, diciendo a las familias qui\u00e9n hab\u00eda muerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mientras caminamos por las calles, ni\u00f1os peque\u00f1os corren a nuestro lado, algunos intentan dirigirse a nosotros en ingl\u00e9s, algunos, con picard\u00eda, nos exigen que nos llevemos las fotos que tomaron. Obviamente utilizan estas estrategias con los extranjeros que vienen al campo y disfrutan llamando nuestra atenci\u00f3n. Tambi\u00e9n son expertos en medios de comunicaci\u00f3n, y cuando un ni\u00f1o consigue que yo haga un video teni\u00e9ndolo como protagonista, levanta los dedos con el signo de la victoria y canta \u201cAllah ho Akbar\u201d. Empiezo a sentirme como un turista pol\u00edtico. Sana\u2019a nos lleva a la casa de su madre en Chatila, donde vive la familia extendida, en peque\u00f1os cuartos. Hace fr\u00edo y no hay calefacci\u00f3n. Sana\u2019a nos sirve t\u00e9 y galletas, mientras su madre, de setenta y ocho a\u00f1os, recuerda cuando los expulsaron de sus hogares en Israel. La madre tiene una cara tierna, amable, con una voz suave y ojos so\u00f1adores. Repasa las cuentas de su rosario mientras nos cuenta su historia. Ten\u00eda trece a\u00f1os en 1948 y recuerda haber o\u00eddo de masacres, de los pueblos rindi\u00e9ndose a los colonos jud\u00edos, y luego un misil cayendo sobre una casa en el centro de la ciudad. La madre de Sana\u2019a tiene sentido del humor. Recuerda a hombres del \u201cej\u00e9rcito de salvaci\u00f3n\u201d \u00e1rabe, como ella los llama, que supuestamente estaban all\u00ed para protegerlos, pero que simplemente se sentaron y comieron. Durante los seis d\u00edas despu\u00e9s de la ocupaci\u00f3n en que la familia de la madre de Sana\u2019a se qued\u00f3 en su pueblo, vieron casas de los vecinos que fueron saqueadas, los hombres ejecutados bajo sospecha de colaborar con los \u00e1rabes y con la resistencia, y familias demasiado asustadas como para salir de sus casas para enterrar a sus muertos. Cuando el abuelo materno de Sana\u2019a se escap\u00f3 y pag\u00f3 a alguien para rescatar a su familia, se fueron con lo puesto y caminaron durante d\u00edas, uni\u00e9ndose a las caravanas de refugiados que hu\u00edan de la persecuci\u00f3n. Este mismo abuelo de Sana\u2019a alquil\u00f3 unos terrenos en Chatila e inaugur\u00f3 el campamento en 1949. Recuerda que viv\u00edan en tiendas de campa\u00f1a en el invierno, y luego en una casa de uralita donde no se les permit\u00eda tener agua dentro del hogar, tampoco afirmar la vivienda en el suelo. Las construcciones s\u00f3lidas s\u00f3lo fueron posibles con el inicio de la lucha armada palestina en la d\u00e9cada de 1970. La madre de Sana\u2019a ha vivido un trauma, pero resiste. Es analfabeta, pero inmensamente sabia. Habla de la primavera \u00e1rabe, de los ataques de Assad a su pueblo en Siria, y del Marmara Mavi (el ataque de Israel a la Flotilla de la Libertad de Gaza). Habla con desd\u00e9n de los j\u00f3venes actuales que est\u00e1n interesados \u201cen el l\u00e1piz labial\u201d. Al preguntarle qu\u00e9 piensa de los estadounidenses sonr\u00ede y dice \u201cQue Dios les ayude. Ellos tambi\u00e9n est\u00e1n oprimidos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Dejamos el campamento exhaustos, y sin embargo, llenos de energ\u00eda. Cuatro generaciones han vivido en el campamento. No tienen la ciudadan\u00eda, s\u00f3lo las tarjetas de identidad de la ONU, y tienen prohibidas 72 ocupaciones en el L\u00edbano. Rabie Zaaroura, un joven que se gradu\u00f3 con una licenciatura en Administraci\u00f3n de Empresas, est\u00e1 desempleado y no tiene perspectivas en el L\u00edbano. Quiere una nacionalidad, sabe que los animales tienen m\u00e1s derechos que \u00e9l. Pero \u00e9l nos da la bienvenida a su casa. La casa de la madre de Sana\u2019a ha sido destruida y reconstruida tres veces, pero nos dice que es paciente. Nosotros, como acad\u00e9micos somos pacientes. Todos apoyamos el movimiento por el boicot, desinversi\u00f3n y sanciones (BDS), movimiento que se ha modelado despu\u00e9s de los movimientos de las desinversiones en Sud\u00e1frica para lograr el fin del apartheid, e insta a las empresas, universidades y otras organizaciones a detener la colaboraci\u00f3n econ\u00f3mica con Israel. Las principales iglesias presbiterianas de los Estados Unidos, la Iglesia Unida de Cristo y la Iglesia Metodista Unida han apoyado el movimiento BDS. Como acad\u00e9micos, todos apoyamos la campa\u00f1a en EE.UU. para el Boicot Acad\u00e9mico y Cultural a Israel (USACBI), que tiene el compromiso de abstenerse de colaboraci\u00f3n acad\u00e9mica, cultural y econ\u00f3mica con las instituciones israel\u00edes e insta a nuestros administradores a suspender las relaciones con las instituciones israel\u00edes (Para m\u00e1s informaci\u00f3n o para inscribirse, vaya a\u00a0<span style=\"text-decoration: underline;\"><em><a style=\"color: #000000; text-decoration: underline;\" href=\"http:\/\/www.usacbi.org\/\" target=\"_blank\">http:\/\/www.usacbi.org<\/a><\/em><\/span>). Esperamos que estas medidas pongan fin a la ocupaci\u00f3n y los campos de refugiados, como lo hicieron con el apartheid en Sud\u00e1frica. USACBI comenz\u00f3 en 2009 y s\u00f3lo tiene 600 signatarios hasta la fecha. Pero como la madre de Sana\u2019a nos dice, tenemos que ser pacientes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>{\u00a0<\/strong><em>Rebeli\u00f3n\u00a0<\/em><strong>}<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caminando por Chatila, un campo de refugiados en Beirut por Malini Johar Schueller [CounterPunch] Traducido para Rebeli\u00f3n por J. M. y revisado por Caty R. 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