{"id":5068,"date":"2016-04-01T21:40:24","date_gmt":"2016-04-02T01:40:24","guid":{"rendered":"http:\/\/aluzerna.com.br\/?p=5068"},"modified":"2016-04-01T21:40:24","modified_gmt":"2016-04-02T01:40:24","slug":"quiza-una-rabia-antigua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aluzerna.com.br\/?p=5068","title":{"rendered":"Quiz\u00e1 una rabia antigua"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_5443\" style=\"width: 565px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5443\" class=\"size-full wp-image-5443\" src=\"http:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/01-04-2016d.jpg\" alt=\"Reprodu\u00e7\u00e3o\/www\" width=\"555\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/01-04-2016d.jpg 555w, https:\/\/aluzerna.com.br\/wp-content\/uploads\/01-04-2016d-300x237.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><p id=\"caption-attachment-5443\" class=\"wp-caption-text\">Reprodu\u00e7\u00e3o\/www<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><em>En los cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Mexicana: el \u00e1guila y el sol (genealog\u00eda de la rebeli\u00f3n, pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n)<\/em><\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><em>por\u00a0Adolfo Gilly<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>1.<\/strong> <em><strong>La repetici\u00f3n, o el eterno retorno de la revuelta<\/strong><\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Durante un siglo la historia de M\u00e9xico fue una historia de revueltas y rebeliones campesinas enmarcadas por dos revoluciones: la Revoluci\u00f3n de Independencia en 1810, la Revoluci\u00f3n Mexicana en 1910.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Hoy, el M\u00e9xico institucional celebra las dos revoluciones y sus cambios pol\u00edticos. Olvida, oculta o deja en la penumbra del pasado a las rebeliones que les dieron cuerpo y destino. \u00c9stas, a diferencia de las revoluciones y sus programas, no so\u00f1aban con instituciones y pol\u00edticas. Nom\u00e1s quer\u00edan justicia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las dos revoluciones, a un siglo de distancia entre una y otra, fueron por supuesto diferentes. La de 1810 se propon\u00eda la independencia de M\u00e9xico del poder colonial, cuando las guerras y las invasiones napole\u00f3nicas hab\u00edan puesto en crisis a Espa\u00f1a y su inmenso imperio americano. La de 1910 se propuso en su inicio una trasformaci\u00f3n democr\u00e1tica del r\u00e9gimen pol\u00edtico. En \u00e9ste la oligarqu\u00eda terrateniente hab\u00eda consolidado su poder y su riqueza a trav\u00e9s del despojo de tierras y aguas a las comunidades y pueblos agrarios y la inserci\u00f3n de M\u00e9xico en el luciente mercado mundial de la Belle \u00c9poque.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ambas revoluciones, cada una en su tiempo, cambiaron la estructura del Estado y sus instituciones pol\u00edticas. Pero ambas preservaron intacta la fractura sobre la cual se hab\u00eda fundado M\u00e9xico desde la Conquista: la l\u00ednea de fractura racial que la Rep\u00fablica siempre se neg\u00f3 a reconocer en sus leyes, pero nunca abandon\u00f3 en sus pr\u00e1cticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En uno de los lados de esa l\u00ednea, el de abajo, se gestaron y organizaron las rebeliones sin las cuales ninguna revoluci\u00f3n es posible. En el otro lado, el de arriba, se fueron formando los programas y las conspiraciones que llevaron a las rupturas en el r\u00e9gimen pol\u00edtico que transforman a las rebeliones en revoluciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed M\u00e9xico conoci\u00f3 en un siglo, entre 1810 y 1910, dos revoluciones. Pero despu\u00e9s de la primera, entre ambas se sucedieron incontables rebeliones ind\u00edgenas, grandes y peque\u00f1as, todas ellas por antiguas demandas negadas por el r\u00e9gimen republicano: tierra, justicia, derechos y libertades; todas llevando en su n\u00facleo una antigua demanda inmaterial: el fin de la humillaci\u00f3n, la dignidad de cada uno y de todos como esencia de la relaci\u00f3n humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* * *<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En su sustancia corporal la revoluci\u00f3n de Independencia de 1810 hab\u00eda sido una extensa rebeli\u00f3n de los pueblos y comunidades indias en defensa de sus derechos comunales, su modo de existir y sus mundos de la vida, que las reformas borb\u00f3nicas en el orden colonial les arrebataban desde la segunda mitad del siglo XVIII.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed lo documentan tantos cuantos han excavado en los archivos las razones, los motivos y los modos de los pueblos insurrectos. As\u00ed lo dibujaba en escorzo Octavio Paz, a la mitad del siglo XX, en \u201cEl laberinto de la soledad\u201d:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u201cLa guerra de Independencia fue una guerra de clases y no se comprender\u00e1 bien su car\u00e1cter si se ignora que, a diferencia de lo ocurrido en Suram\u00e9rica, fue una revoluci\u00f3n agraria en gestaci\u00f3n\u201d.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">El cambio resultante en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds\u00a0&#8211; Independencia y Rep\u00fablica\u00a0&#8211; pas\u00f3 el poder a la nueva \u00e9lite dominante criolla, blanca, culta y propietaria. Pero poco o nada cambi\u00f3 en el contenido y las formas de la dominaci\u00f3n contra la cual se hab\u00edan rebelado los pueblos indios y campesinos de M\u00e9xico. El dominio criollo incluso desmantel\u00f3 derechos consuetudinarios de los pueblos <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">I<\/span>]<\/strong>. Poco o nada cambi\u00f3, para los indios, en la sustancia de la humillaci\u00f3n como rasgo constitutivo de la dominaci\u00f3n racial de los antiguos y los nuevos se\u00f1ores de la tierra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aqu\u00ed rebeli\u00f3n y revoluci\u00f3n bifurcaron sus caminos, sus contenidos y sus significados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El resultado fue que esa \u201cguerra de clases\u201d, esa \u201crevoluci\u00f3n agraria en gestaci\u00f3n\u201d, se prolong\u00f3 a lo largo del siglo XIX en la lucha soterrada o abierta de los pueblos indios para defender sus tierras, sus mundos y sus vidas del despojo material y la opresi\u00f3n racial bajo el r\u00e9gimen republicano. Era una guerra india intermitente, dispersa, sin centro ni periferia, que a fines del siglo XIX se agudiz\u00f3 y en 1910 estall\u00f3 en una nueva revoluci\u00f3n agraria, la que se conoce como Revoluci\u00f3n Mexicana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta revoluci\u00f3n de 1910, tan diversa en sus inicios y en sus prop\u00f3sitos de aquella otra, la de Independencia, vivi\u00f3 la misma dicotom\u00eda. Pero ahora \u00e9sta se present\u00f3 n\u00edtida, aguda y encarnada en programas y ej\u00e9rcitos diferentes dentro de la revoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Una fue la rebeli\u00f3n de las comunidades y los campesinos del norte y del sur que se hizo revoluci\u00f3n del pueblo en los ej\u00e9rcitos de Emiliano Zapata y de Pancho Villa. Otra fue la revoluci\u00f3n pol\u00edtica de los jefes y dirigentes liberales que culmin\u00f3 en la Constituci\u00f3n de 1917 y en los sucesivos gobiernos mexicanos desde 1920, una vez derrotados los campesinos en armas y absorbidas sus rebeld\u00edas radicales en reformas agrarias y democr\u00e1ticas legales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>*\u00a0*\u00a0*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Las proclamas y los objetivos pol\u00edticos de las \u00e9lites dirigentes de las dos revoluciones eran tambi\u00e9n diferentes, tanto como lo era la naci\u00f3n que cada una de ellas imaginaba. Pero las acciones de las partidas de campesinos indios sublevadas al llamado de esas proclamas eran en cambio sorprendentemente similares. Un siglo despu\u00e9s, los m\u00e9todos de acci\u00f3n\u00a0&#8211; el repertorio de confrontaci\u00f3n, seg\u00fan el lenguaje de otros historiadores\u00a0&#8211; se repet\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Eric Van Young, en \u201cLa otra rebeli\u00f3n\u201d <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">II<\/span>]<\/strong>,\u00a0describe el patr\u00f3n de conducta de los rebeldes de la guerra de Independencia cuando tomaban una poblaci\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cInvariablemente echaban las mercanc\u00edas a la calle o a la plaza para que la gente del pueblo se las llevara, dinero y ganado lo guardaban para s\u00ed, liberaban a los prisioneros de las c\u00e1rceles y secuestraban a los espa\u00f1oles y a los oficiales blancos de la localidad\u201d.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Felipe \u00c1vila, en \u201cEntre el porfiriato y la revoluci\u00f3n\u201d, refiere lo que sucedi\u00f3 desde los inicios de la revoluci\u00f3n mexicana, en 1911, en los territorios zapatistas <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">III<\/span>]<\/strong>: \u201cenfrentamientos armados, tomas de poblaciones, saqueos, quema de oficinas y archivos p\u00fablicos, imposici\u00f3n de pr\u00e9stamos, liberaci\u00f3n de presos y ejecuci\u00f3n de autoridades, comerciantes, empleados de haciendas y f\u00e1bricas, y de residentes extranjeros\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta \u201cviolencia plebeya\u201d, como la llama \u00c1vila, era descrita por la prensa de la \u00e9poca como \u201cviolencia india\u201d. Aunque este uso del t\u00e9rmino \u201cindio\u201d ven\u00eda cargado de contenido racista, en los hechos dec\u00edan verdad: la revoluci\u00f3n zapatista de 1911 en su ra\u00edz agraria, en la composici\u00f3n de su tropa y de sus dirigentes y en sus acciones era en lo esencial una revuelta de los indios, aun cuando en las proclamas y los programas de sus jefes nacionales la revoluci\u00f3n iniciada en 1910 fuera una revoluci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si a un siglo de distancia proclamas, programas y fines de los dirigentes de las revoluciones de 1810 y 1910 eran tan diversos, \u00bfde d\u00f3nde viene la extra\u00f1a repetici\u00f3n de los gestos y las acciones de los protagonistas de las dos rebeliones, los pueblos indios de M\u00e9xico?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Es que las imaginaciones de aquellos jefes respond\u00edan a una pol\u00edtica renovada con los tiempos y sus circunstancias, una pol\u00edtica a la cual identificaban muchas veces con la palabra \u201cprogreso\u201d. En cambio los modos de estos otros, su \u201cviolencia plebeya\u201d, proven\u00edan de una genealog\u00eda trasmitida por las generaciones sucesivas como experiencia y como herencia inmaterial: sentimientos, maneras de estar juntos, imaginaciones, costumbre, mundos de la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los programas de las \u00e9lites revolucionarias apuntaban hacia una sociedad y una organizaci\u00f3n pol\u00edtica futuras. Los gestos, las acciones, los m\u00e9todos de lucha de los pueblos ind\u00edgenas respond\u00edan a los agravios, las humillaciones, los despojos sufridos por ellos y sus ancestros en el pasado y se nutr\u00edan de esas experiencias heredadas y repetidas hasta el presente de sus propias vidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La rebeli\u00f3n surge de ese pasado y de \u00e9l toma sus razones, sus motivos y sus m\u00e9todos. Es herencia y es genealog\u00eda. La revoluci\u00f3n que resulta de ella derriba las antiguas instituciones y establece otras nuevas. Es programa y es pol\u00edtica. Pueden los motivos de la rebeli\u00f3n no ser antag\u00f3nicos con los objetivos pol\u00edticos de la revoluci\u00f3n. Son ciertamente diferentes. Esta diferencia tom\u00f3 forma material en la Revoluci\u00f3n Mexicana de 1910, cuando los ej\u00e9rcitos campesinos de Zapata y de Villa terminaron enfrentados armas en mano con el Ej\u00e9rcito Constitucionalista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>* *\u00a0*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando estalla una revoluci\u00f3n, el momento de la rebeli\u00f3n es aquel que la cubre por completo, la llena de significados, se confunde con ella. El historiador entonces no se pregunta s\u00f3lo qu\u00e9 pas\u00f3, sino cu\u00e1l era el sentido de eso que hab\u00eda estado pasando. Son momentos que E. P. Thompson describi\u00f3 en un pasaje cl\u00e1sico acerca de las preguntas del historiador a esos pasados plebeyos sin registros <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">IV<\/span>]<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cEstas cuestiones, cuando examinamos una cultura de costumbres, a menudo tienen que ver menos con los procesos y l\u00f3gicas de cambio que con la recuperaci\u00f3n de precedentes estados de conciencia y texturas de las relaciones sociales y dom\u00e9sticas. Tienen que ver menos con devenir que con ser. A medida que algunos de los principales actores de la historia se alejan de nuestra atenci\u00f3n\u00a0&#8211; los pol\u00edticos, los pensadores, los empresarios, los generales\u00a0&#8211; un inmenso reparto secundario, que cre\u00edamos eran tan s\u00f3lo figurantes en el proceso, avanzan hasta ocupar todo el proscenio. Si s\u00f3lo nos preocupa el devenir, entonces hay per\u00edodos completos de la historia en los cuales un entero sexo ha sido descuidado por los historiadores, porque las mujeres rara vez son vistas como actores de primer orden en la vida pol\u00edtica, militar o incluso econ\u00f3mica. Si nos preocupa el ser, la exclusi\u00f3n de las mujeres reducir\u00eda entonces la historia a futilidad\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Vista desde este mirador, la rebeli\u00f3n es una irrupci\u00f3n del ser dominado en el acontecer pol\u00edtico de la dominaci\u00f3n, en su devenir. Para acercarse a aqu\u00e9lla el historiador necesita mirar y considerar lo que con su hacer expresan los cuerpos antes que cuanto con su decir trasmiten las palabras. Ninguna proclama de las dos revoluciones dec\u00eda de abrir las c\u00e1rceles, repartir los v\u00edveres, quemar los archivos de la justicia y de la propiedad y ajusticiar a los odiados. Eso hicieron sin embargo en ambos casos los rebeldes. Al historiador no le toca juzgar si estuvo bien o estuvo mal, sino registrar que as\u00ed fue como fue.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Develar esos momentos en la historia tiene que ver no s\u00f3lo con registrar las ideas del conocer propias del tiempo y del lugar, sino tambi\u00e9n con indagar y recuperar los modos del hacer y del estar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aquellas ideas son ciertamente necesarias para organizar los objetivos de una revoluci\u00f3n. Pero las formas, los lazos humanos y las imaginaciones a trav\u00e9s de los cuales toma cuerpo esa organizaci\u00f3n vienen desde m\u00e1s atr\u00e1s. Est\u00e1n en la memoria de los sublevados, en sus historias vividas y heredadas, en ese entramado que en los lugares de trabajo y de vida se trasmite de una generaci\u00f3n a otra. Se trata de una historia de lugares y regiones y de los seres humanos que all\u00ed viven, trabajan, disfrutan y dan sentido a sus vidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ese sentido es lo que E. P. Thompson nos propone indagar cuando nos dice que esos oscuros y verdaderos protagonistas de estas historias est\u00e1n preocupados por el ser antes que por el devenir. Es la sutil l\u00ednea que, aun cuando sean partes de un mismo proceso hist\u00f3rico, distingue a la rebeli\u00f3n de la revoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>2.<\/strong> <em><strong>El corte en el tiempo<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La revuelta es un corte en el tiempo homog\u00e9neo de la historia, dice Walter Benjamin. Ella se nutre de la imagen de los antepasados oprimidos, no de la visi\u00f3n de los descendientes liberados. Los programas pol\u00edticos proponen un futuro que ser\u00e1 inaugurado por el devenir de la revoluci\u00f3n. Pero la fuerza de la revuelta sin la cual ninguna revoluci\u00f3n existe, proviene del c\u00famulo de despojos, agravios y humillaciones acumulados por las sucesivas generaciones. \u201cForse una rabbia antica, generazioni senza nome, gli urlarono vendetta\u201d\u00a0(\u201cQuiz\u00e1 una rabia antigua, generaciones innombrables, clamaron por venganza\u201d),\u00a0 dec\u00eda una canci\u00f3n del italiano Francesco Guccini para explicar el sentido del gesto sin sentido de un maquinista ferroviario que a principios del siglo XX, all\u00e1 en Bolonia, lanz\u00f3 su locomotora loca contra un tren de lujo que corr\u00eda en sentido opuesto. Teatros y estadios llenos de j\u00f3venes coreaban esas estrofas en la Italia de los a\u00f1os setenta del siglo pasado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La rebeli\u00f3n no habla del futuro, habla de la abolici\u00f3n de los agravios del pasado. Su violencia exasperada, en apariencia sin sentido y hasta a veces contraria a sus fines, viene de otro origen que las imaginaciones del porvenir. Viene de una interminable cadena de humillaciones y despojos, humillaciones propias y de los padres y de los abuelos. La revoluci\u00f3n puede culminar en la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y \u00e9sta prolongarse en la proclama de Olympe de Gouges, pero la rebeli\u00f3n que la desencadena se iba organizando en aquellos \u00e1nimos de donde surg\u00edan los Cahiers de Dol\u00e9ances, los memoriales de agravios de la revoluci\u00f3n francesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La revuelta quiere detener\u00a0&#8211; o al menos interrumpir\u00a0&#8211; el tiempo de la humillaci\u00f3n y del desprecio. En sus \u201cTesis sobre la historia\u201d, Walter Benjamin dibuja esta ruptura en una curiosa an\u00e9cdota sobre la revoluci\u00f3n de julio de 1830 en Par\u00eds <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">V<\/span>]<\/strong>:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u201cConcluido el primer d\u00eda de combates, sucedi\u00f3 que al caer la noche la multitud, en diferentes barrios de la ciudad y al mismo tiempo, comenz\u00f3 a atacar los relojes. Un testigo, cuya percepci\u00f3n se debi\u00f3 tal vez al azar de las rimas, escribi\u00f3: ?\u00a1Qui\u00e9n podr\u00eda creerlo! Se dice que, en furia con la hora, \/ unos nuevos Josu\u00e9s, al pie de cada torre \/ tiroteaban cuadrantes para parar el d\u00eda\u2019\u201d.<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">De ese corte en el tiempo homog\u00e9neo de la dominaci\u00f3n reconocida y la obediencia aceptada puede resultar\u00a0&#8211; o no\u00a0&#8211; una revoluci\u00f3n, un cambio en las leyes, las instituciones, la propiedad, las formas y los contenidos de la dominaci\u00f3n misma. Tal ha sucedido en todas las revoluciones victoriosas: la francesa, la haitiana, la rusa, la china, la argelina, la vietnamita, la cubana, la boliviana, las dos revoluciones mexicanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Estos cambios vienen preparados por otros anteriores en las sociedades y se anuncian en los programas, las cr\u00edticas y las actividades de las \u00e9lites pol\u00edticas. Pero no son esas \u00e9lites, a\u00fan las radicales, las que dan cuerpo a la ruptura del antiguo orden y abren paso al nuevo. Son otros, los humillados y ofendidos, los protagonistas del acto material y corporal de la revuelta sin el cual no hay revoluci\u00f3n sino, cuando m\u00e1s, cambio en el mando pol\u00edtico establecido. Son aquellos a quienes la vida se les ha vuelto intolerable y para quienes la ruptura entre las \u00e9lites\u00a0&#8211; la del Antiguo R\u00e9gimen y la revolucionaria\u00a0&#8211; abre un espacio para irrumpir en el primer plano de la escena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Tal vez en esa dicotom\u00eda espacial entre protagonistas y figurantes se encierra el secreto de lo que Benjamin, tambi\u00e9n en sus tesis, llam\u00f3 una \u201capor\u00eda fundamental\u201d <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">VI<\/span>]<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cLa historia de los oprimidos es un discontinuum. La tarea de la historia consiste en apoderarse de la tradici\u00f3n de los oprimidos. [&#8230;] El continuum de la historia es el de los opresores. Mientras la representaci\u00f3n del continuum conduce a la nivelaci\u00f3n, la del discontinuum est\u00e1 en la base de toda tradici\u00f3n aut\u00e9ntica. La conciencia de la discontinuidad hist\u00f3rica es propia de las clases revolucionarias en el momento de su acci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Uno de los dirigentes de la revoluci\u00f3n rusa de 1917, Le\u00f3n Trotsky, desterrado desde 1929, pudo escribir su &#8216;Historia de la revoluci\u00f3n rusa&#8217;, obra de escritor, protagonista, historiador y cronista de los acontecimientos. En el pr\u00f3logo de este trabajo present\u00f3 su propia visi\u00f3n sobre la preservaci\u00f3n de tradiciones del pasado en la g\u00e9nesis de las rupturas revolucionarias y sobre la relaci\u00f3n entre la rebeli\u00f3n del pueblo y la pol\u00edtica de sus dirigentes <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">VII<\/span>]<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cLas masas no van a una revoluci\u00f3n con un plan preconcebido de sociedad nueva, sino con un sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la sociedad vieja. S\u00f3lo el sector dirigente de su clase tiene un programa pol\u00edtico, el cual, sin embargo, necesita todav\u00eda ser sometido a la prueba de los acontecimientos y a la aprobaci\u00f3n de las masas. [&#8230;] S\u00f3lo estudiando los procesos pol\u00edticos sobre las propias masas se alcanza a comprender el papel de los partidos y los caudillos, que en modo alguno queremos negar. Son un elemento, si no independiente, s\u00ed muy importante de este proceso. Sin una organizaci\u00f3n dirigente la energ\u00eda de las masas se disipar\u00eda, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pist\u00f3n, sino el vapor\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Su propuesta para explicar el proceso es, entonces, guiarse primero por el hacer de los insurrectos y s\u00f3lo despu\u00e9s por el decir de sus dirigentes. La l\u00ednea divisoria entre aquel hacer y este decir es la que separa tambi\u00e9n rebeli\u00f3n y revoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aunque en la realidad aparezcan confundidas\u00a0&#8211; no hay revoluci\u00f3n sin rebeli\u00f3n, dec\u00edamos\u00a0&#8211; en la tarea del historiador es fundamental reconocer esa l\u00ednea. No pocas historias de las revoluciones mexicanas son historias de las pol\u00edticas de los dirigentes, incluidos los m\u00e1s radicales, antes que de los motivos profundos de los oprimidos para rebelarse y de cu\u00e1les fueron los sentimientos y los procesos en sus conciencias que los decidieron a correr los riesgos de una rebeli\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Aqu\u00e9lla es hoy la tendencia dominante en las conmemoraciones oficiales de las dos revoluciones mexicanas. Habla en ellas la voz y la memoria de las instituciones estatales, es decir, la voz del orden surgido de las revoluciones y no las m\u00faltiples voces de la ruptura del orden precedente que fue la esencia de cada una de esas rebeliones. Son relatos del \u201ccontinuum de la historia\u201d, dir\u00eda Benjamin, y no de la discontinuidad hist\u00f3rica encarnada en las revoluciones. As\u00ed la conmemoraci\u00f3n estatal de las revoluciones mexicanas se convierte en un discurso del poder y de sus instituciones, como si la tarea y la misi\u00f3n de las rebeliones hubiera sido la de fundar ese poder y no la de destruir los poderes antes dominantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En esos discursos la continuidad ocupa el lugar de la discontinuidad y la permanencia desplaza a la impermanencia que es la esencia misma de cada rebeli\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>3.<\/strong> <em><strong>Un tiempo fuera del tiempo<br \/>\n<\/strong><\/em><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Nadie puede ignorar los cambios en la econom\u00eda, las modificaciones en las normas y formas de la dominaci\u00f3n o las crisis y rupturas en las \u00e9lites dominantes que pueden estar en el origen de cada rebeli\u00f3n. Pero una tarea es el estudio de sus causas y otra la investigaci\u00f3n de las formas que toma, de cu\u00e1nto sucede en el seno mismo de la rebeli\u00f3n, de aquellos modos de hacer y de sublevarse que se repiten y renuevan a trav\u00e9s de los tiempos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Una rebeli\u00f3n, una huelga, una ocupaci\u00f3n de espacios f\u00edsicos o simb\u00f3licos es un modo de estar juntos y entre iguales, libres del mando extra\u00f1o, y de establecer el lazo solidario m\u00e1s all\u00e1 de los lazos de sangre familiares y de los lazos de los intercambios mercantiles, incluido el lazo salarial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Los lazos de una rebeli\u00f3n vienen del pasado y se han establecido en las regiones del trabajo en com\u00fan (plantaci\u00f3n, barco, mina, hacienda, industria, estudio) o de la vida en com\u00fan (aldea, pueblo, barrio, ciudad). Llevan consigo cierto orgullo de los lugares nuestros, esos que nosotros, los que ahora nos rebelamos, hicimos con nuestro trabajo y con nuestras vidas. Son los lugares donde se fue creando en el pasado el sentimiento de comunidad propio de toda rebeli\u00f3n. De ellos surgi\u00f3 la consigna de los Industrial Workers of the World: \u201cAn injury to one is an injury to all\u201d\u00a0&#8211; \u201cUn agravio a uno es un agravio a todos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ese sentimiento de comunidad, propio de la historia subalterna, tiene sus sitios sagrados y sus lugares simb\u00f3licos. Este orgullo de los lugares nuestros suele trasmitirse entre generaciones aunque no est\u00e9 registrado en las historias. Pasa por las narraciones, las canciones, los relatos de los antiguos a los modernos y de los viejos a los j\u00f3venes, aunque despu\u00e9s modernos y j\u00f3venes los adapten a sus nuevos usos. Pero en una f\u00e1brica, un barrio del trabajo, una aldea campesina, una comunidad ind\u00edgena, en esa trasmisi\u00f3n los relatos del \u201ctiempo fuera del tiempo\u201d perduran y se renuevan como organizadores de los sentimientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De esas narraciones y de sus auras se nutrir\u00e1n las futuras rebeliones, o protestas, o desaf\u00edos, aunque sus motivos y razones ser\u00e1n tan diferentes como los nuevos tiempos. Esas narraciones, sin embargo, tienen algo en com\u00fan. Recuerdan, repiten, recrean aquellos momentos discontinuos en que se rompi\u00f3 la continuidad de la humillaci\u00f3n impuesta por el poder a sus dominados, mucho m\u00e1s cuando ese poder se afirma en la l\u00ednea de la distinci\u00f3n racial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por eso los relatos y los mitos de las rebeliones pasadas, en vez de registrar en primer lugar los cambios econ\u00f3micos destacados en tantas historias, recuerdan y celebran ante todo los momentos y los lugares de la ruptura de la humillaci\u00f3n y del mundo puesto al rev\u00e9s. No es que aqu\u00e9llos no importen. Es que son \u00e9stos los momentos m\u00edticos de la revuelta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El triunfo de la revoluci\u00f3n se propone perpetuarlos. Pero ellos tienden a disolverse, aun cuando no desaparezcan del todo, en el nuevo orden que por necesidad establece la revoluci\u00f3n triunfante. Si ese orden se congela en un puro mando autoritario o desp\u00f3tico, como ha sido recurrente en las revoluciones del siglo pasado, aquellos relatos y aquellos mitos vuelven a sus lugares subalternos y se recrean bajo nuevas e ins\u00f3litas formas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Esta distinci\u00f3n entre revoluci\u00f3n y rebeli\u00f3n, aun cuando ambos acontecimientos se presentan confundidos, es capital para la tarea del historiador. Pues una revoluci\u00f3n no es s\u00f3lo lo que dicen los libros o lo que proponen los programas de sus dirigentes, sino sobre todo lo que hace el pueblo que se rebela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La genealog\u00eda de este hacer es un objeto de estudio prioritario para el investigador de las revoluciones y rebeliones, sus programas pol\u00edticos, sus acciones y sus imaginaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>4.<\/strong> <em><strong>El otro sol<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En su manuscrito \u201cSobre el concepto de historia\u201d, Walter Benjamin anot\u00f3 esta tesis <strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">VIII<\/span>]<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u201cLa lucha de clases, que nunca deja de estar presente para el historiador formado en el pensamiento de Marx, es un enfrentamiento en torno a cosas toscas y materiales sin las cuales no pueden subsistir las cosas finas y elevadas. Sin embargo, ser\u00eda un error pensar que, en la lucha entre las clases, estas \u00faltimas s\u00f3lo aparecen como bot\u00edn destinado al vencedor. Para nada es as\u00ed, puesto que ellas se afirman precisamente en el coraz\u00f3n mismo de ese enfrentamiento. All\u00ed aparecen y se mezclan entre s\u00ed tomando las formas de la fe, la valent\u00eda, la astucia, la perseverancia y la decisi\u00f3n. Y la irradiaci\u00f3n de estas fuerzas, lejos de ser absorbida por la lucha misma, se prolonga en las profundidades del pasado humano. Toda victoria que alguna vez haya sido all\u00ed conquistada por los poderosos, aqu\u00e9llas jam\u00e1s han cesado de disputarla. Como esas flores que se mueven hacia el sol, las cosas pasadas, movidas por un heliotropismo misterioso, se vuelven hacia ese otro sol que est\u00e1 surgiendo en el horizonte de la historia. Nada hay menos visible que este cambio. Nada m\u00e1s importante, tampoco\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Revuelta y revoluci\u00f3n, el \u00e1guila y el sol. Ser\u00e1 historiadora de una revoluci\u00f3n quien sepa ver en su seno la revuelta, sin confundirlas en una y sin separarlas en dos.\u00a0<em>(La Jornada)<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>. . .<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">I<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>\u201cIndios e ind\u00edgenas actuaron en los conflictos de 1808 a 1821, de diversas maneras participando en la creaci\u00f3n de la naci\u00f3n mexicana. Pero sus participaciones raramente unieron una b\u00fasqueda de derechos de indios y la promoci\u00f3n de la naci\u00f3n. El derecho ind\u00edgena, las Rep\u00fablicas de Indios, los Juzgados de Indios eran invenciones coloniales, pol\u00edticas de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. La naci\u00f3n y el liberalismo que muy pronto llegaron a guiar la naci\u00f3n nacieron en oposici\u00f3n al derecho ind\u00edgena. No es de sorprender que por d\u00e9cadas muchos ind\u00edgenas negociaran para limitar la naci\u00f3n y el liberalismo, luchando en momentos clave en contra del poder nacional y los programas liberales\u201d: John Tutino, \u201cIndios e ind\u00edgenas en las guerras de Independencia y en las revoluciones zapatistas\u201d, ponencia presentada en el coloquio \u201cMiradas sobre la historia\u201d, FCPS-Colmex, noviembre 2009;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">II<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>Eric Van Young, La otra rebeli\u00f3n\u00a0&#8211; La lucha por la independencia de M\u00e9xico, 1810-1821, M\u00e9xico, FCE, 2006, p\u00e1g. 260;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">III<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>Felipe Arturo \u00c1vila Espinosa, Entre el porfiriato y la revoluci\u00f3n\u00a0&#8211; El gobierno interino de Francisco Le\u00f3n de la Barra, M\u00e9xico, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, 2005, p\u00e1g. 21;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">IV<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>Edward P. Thompson, \u201cHistory and Anthropology\u201d, en Making History\u00a0&#8211; Writings on History and Culture, Nueva York, The New Press, 1995, p\u00e1gs. 204-205;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">V<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>Walter Benjamin, \u00c9crits fran\u00e7ais, Paris, Gallimard, 1991, p\u00e1g. 346;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">VI<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>Ibid., p\u00e1g. 352;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">VII<\/span>]<\/strong> <em>Le\u00f3n Trotsky, Historia de la revoluci\u00f3n rusa, Juan Pablos Editor, M\u00e9xico, 1972, vol. I, p. 15;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>[<span style=\"color: #ff0000;\">VIII<\/span>]<\/strong>\u00a0<em>Walter Benjamin, cit., p. 341.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>{\u00a0<\/strong><em>La Haine\u00a0<\/em><strong>}<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los cien a\u00f1os de la Revoluci\u00f3n Mexicana: el \u00e1guila y el sol (genealog\u00eda de la rebeli\u00f3n, pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n) por\u00a0Adolfo Gilly 1. La repetici\u00f3n, o el eterno retorno de la revuelta \u00a0 Durante un siglo la historia de M\u00e9xico fue una historia de revueltas y rebeliones campesinas enmarcadas por dos revoluciones: la Revoluci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3258,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[115],"tags":[],"class_list":["post-5068","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-redoble"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5068","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5068"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5068\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5446,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5068\/revisions\/5446"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5068"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5068"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5068"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}