{"id":25308,"date":"2024-12-09T11:20:21","date_gmt":"2024-12-09T14:20:21","guid":{"rendered":"http:\/\/aluzerna.com.br\/?p=25308"},"modified":"2024-12-09T11:20:21","modified_gmt":"2024-12-09T14:20:21","slug":"rebeldia-x-cinismo-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aluzerna.com.br\/?p=25308","title":{"rendered":"Rebeld\u00eda  x  Cinismo Moral"},"content":{"rendered":"<h6><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone\" src=\"http:\/\/www.aluzerna.com.br\/2024\/09-12-2024a.jpg\" alt=\"\" width=\"344\" height=\"495\" \/><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">| &#8220;Entt\u00e4uschter Trompeter&#8221;\/Peter Kraemer II |<\/span><\/h6>\n<p><span style=\"color: #00ff00;\">\u21c5<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><em><strong><span style=\"color: #000000; text-decoration: underline;\">Taxonom\u00edas<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">\u00bfPor qu\u00e9 unos individuos luchan contra un orden social injusto y perverso mientras que otros se adaptan, lo legitiman o transitan las m\u00faltiples v\u00edas del escapismo?<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">por Alfredo Apil\u00e1nez<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">&#8220;\u00a1Qu\u00e9 tiempos son estos, en los cuales es casi un crimen hablar sobre cosas inocentes pues implica callar tantos horrores!\u00a0<\/span><span style=\"color: #000000;\">Ese, que cruza tranquilamente la calle,\u00a0<\/span><span style=\"color: #000000;\">\u00bfno puede ser hallado jam\u00e1s por los amigos que precisan su ayuda?&#8221;<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #000000;\">(Bertolt Brecht)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong><span style=\"color: #000000;\">Vectores de alienaci\u00f3n<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfPor qu\u00e9 unos individuos luchan (a sabiendas de la, m\u00e1s que probable, futilidad del empe\u00f1o) contra un orden social injusto y perverso mientras que otros se adaptan, lo legitiman o transitan las m\u00faltiples v\u00edas del escapismo? \u00bfQu\u00e9 tipo de condiciones han de darse para que alguien afronte los riesgos del activismo y la rebeld\u00eda en detrimento de su bienestar material, ignorando aquel mantra peque\u00f1oburgu\u00e9s, ep\u00edtome del cinismo moral: \u201cdisfruta de la vida: no te metas en problemas\u201d? \u00bfEs necesario, para romper la baraja de la \u201calgodonosa\u201d cotidianeidad, sufrir agudas privaciones o deber\u00eda bastar simplemente con la certeza de la iniquidad del reino de la mercanc\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 resulta incluso extempor\u00e1neo atreverse a afirmar que aquellos que tienen el coraje de enfrentarse a un entorno despiadado en lugar de aprovecharse de sus migajas son \u201cmejores\u201d que los que asisten (en el mejor de los casos) pasivamente al fest\u00edn? \u00bfDeber\u00eda ser un bald\u00f3n para los que \u201ccomprenden\u201d la realidad recluirse en su refinada privacidad, su relativismo moral y sus c\u00ednicas buenas causas? Y, quiz\u00e1s la m\u00e1s ardua de las tareas: \u00bfc\u00f3mo romper la gruesa \u201ccostra\u201d de alienaci\u00f3n que recubre la cotidianeidad de capas ingentes de poblaci\u00f3n que, aparentemente, \u201cni sienten ni padecen\u201d entre videojuegos, <em>smartphones<\/em>, litronas y telebasuras varias?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Si en el decurso ordinario de nuestras vidas soslayamos los (torpemente expresados) dilemas anteriores, ello no es m\u00e1s que la prueba del \u00e9xito rotundo del aparato de dominaci\u00f3n simb\u00f3lica en la domesticaci\u00f3n de la rabia que el espanto producido por la realidad circundante deber\u00eda incubar. En su lugar, el ca\u00f1amazo ideol\u00f3gico hegem\u00f3nico ha logrado desviar (sobre todo entre los m\u00e1s capacitados para el antagonismo) el agudo malestar potencialmente subversivo que podr\u00eda provocar una percepci\u00f3n sin \u201cfiltros\u201d del entorno hacia lo que podr\u00edamos denominar sumideros de falsa conciencia. Ellos son las \u201cexcrecencias\u201d de los ineludibles conflictos morales, h\u00e1bilmente escamoteados por la aplastante maquinaria \u201clobotomizadora\u201d del Poder para aliviar la peligrosa presi\u00f3n que podr\u00eda impeler al individuo a la disidencia. Taxonom\u00eda tentativa de los \u201cvectores de alienaci\u00f3n\u201d, potentes disolventes del instinto de rebeli\u00f3n y artefactos eficac\u00edsimos para la canalizaci\u00f3n inocua e integrada de las energ\u00edas y anhelos detra\u00eddos de la lucha efectiva contra el <em>ethos<\/em> realmente existente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Ejemplos de ese esbozo del cat\u00e1logo de las \u201cdesviaciones\u201d que alivian la presi\u00f3n sobre la espita de la conciencia moral distorsionando la percepci\u00f3n de la r\u00edspida realidad circundante los hallamos en los hedonistas \u201c\u00e1vidos\u201d, que creen que el mundo y todo lo que contiene es, ante todo, un instrumento para su placer, sean las drogas de dise\u00f1o o la \u00faltima aplicaci\u00f3n del <em>smartphone<\/em>, oponiendo ilusamente la disipaci\u00f3n libidinosa al odiado puritanismo represor de los instintos; los rom\u00e1nticos \u201cescapistas\u201d que, hastiados de la podredumbre circundante, se vuelven de espaldas al mundo y quieren vivir sin relacionarse ni contaminarse con \u00e9l; los virtuosos \u201ciluminados\u201d, que se creen poseedores de la verdad revelada, cargada de espiritualidad y trascendencia (procedente quiz\u00e1s de lejanos valles \u201chimalayenses\u201d), y pugnan por imponer a la amorfa y contaminada realidad su modelo de virtud, cual molde geom\u00e9trico en el que aquella se resistiera tenazmente a encajar, y, por \u00faltimo, los \u201cmiopes\u201d emocionales, leve o plenamente conscientes de la maldad del mundo pero que se recluyen en el c\u00ednico \u00e1mbito privado-subjetivo ante su incapacidad para aplicar sus emociones (y los actos pol\u00edticos que de ellas se derivar\u00edan) al enorme da\u00f1o objetivo que las estructuras socioecon\u00f3micas en las que participan produce.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Quiz\u00e1s no sea demasiado aventurado se\u00f1alar que una combinaci\u00f3n, en proporciones variables, de los anteriores \u201cvectores de alienaci\u00f3n\u201d es la que nos ayuda a \u201carrebujarnos\u201d en nuestras solipsistas realidades de \u201cdirecci\u00f3n postal\u201d, eludiendo los ignotos peligros de las genuinas disidencias y deseando en el fondo simplemente que nuestra entelequia de bienestar y confort perdure.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><span style=\"color: #000000;\">El cinismo de la \u201cdirecci\u00f3n postal\u201d<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">\u201cTengo el deseo, y siento la necesidad, para vivir, de otra sociedad completamente distinta de la que me rodea. Como la gran mayor\u00eda de los hombres, puedo vivir en \u00e9sta y acomodarme a ella\u00a0&#8211; en todo caso, vivo en ella -. Tan cr\u00edticamente como intento mirarme, ni mi capacidad de adaptaci\u00f3n, ni mi asimilaci\u00f3n de la realidad me parecen inferiores a la media sociol\u00f3gica (\u2026) Pero en la vida, tal como est\u00e1 hecha para m\u00ed y para los dem\u00e1s, topo con una multitud de cosas inadmisibles\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">(Cornelius Castoriadis)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Lo que tienen en com\u00fan las manifestaciones de la falsa conciencia anteriormente esbozadas es la inmunizaci\u00f3n absoluta que procuran ante cualquier riesgo de contaminaci\u00f3n pol\u00edtica que pueda resquebrajar la gruesa coraza de alienaci\u00f3n. Ello permite al anestesiado sujeto mantenerse totalmente vacunado contra la interpelaci\u00f3n moral del espanto circundante. Los mecanismos de evasi\u00f3n, abundantemente servidos en \u201cbandeja de plata\u201d por los genios de la mercadotecnia, crean incluso la vana ilusi\u00f3n de libertad sin alterar en absoluto (m\u00e1s bien reforz\u00e1ndolas) las estructuras socioecon\u00f3micas que ahorman el simulacro de individualidad: como le ocurre al preso, que por querer librarse de las ligaduras se enreda cada vez m\u00e1s en ellas. Cuando la fuerza resultante del influjo conjunto de los referidos vectores de alienaci\u00f3n arrolla la tenue y deslavazada instancia cr\u00edtica del individuo, \u00e9ste se convierte en un pelele en manos de las fuerzas irracionales del hedonismo, el escapismo y el virtuosismo iluminado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El brillo cegador de la profusi\u00f3n de para\u00edsos artificiales aborta cualquier tipo de resistencia consistente. La telebasura, el ocio encapsulado del <em>mall<\/em> hollywoodiense, los juegos de rol o las terapias transpersonales (sic) de los m\u00edsticos orientalistas proporcionan eficaz alivio sintom\u00e1tico de los difusos malestares y, por si todo ello no fuera suficiente, los psicof\u00e1rmacos suministran la ataraxia necesaria para preservar el grueso envoltorio transl\u00facido que a\u00edsla de la doliente cotidianeidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin embargo, los vectores alienantes carecen afortunadamente del don de la omnipotencia. Por alguna de las grietas de humanidad que no pueden sellar completamente puede filtrarse la lucidez necesaria para poder escapar, siquiera parcialmente, a su influjo. Cuando un racionalismo atemperado protege al sujeto de la distorsi\u00f3n de la percepci\u00f3n de la realidad que tales \u201csumideros\u201d procuran, aparece inevitablemente el conflicto moral que podr\u00eda desencadenar el instinto de rebeli\u00f3n. La \u2018multitud de cosas inadmisibles\u2019 de la que habla Castoriadis, el disgusto consiguiente con la vida que se lleva y lo poco o nada que se hace para cambiarla podr\u00edan agrietar los robustos muros de la paz social. Surge entonces la necesidad de que otros filtros morales desactiven la potencial disidencia y aseguren la docilidad y la conformidad hip\u00f3crita del ciudadano con el orden imperante. Dicha conciencia c\u00ednica tendr\u00eda su basamento en dos pilares complementarios: la moral de \u201cdirecci\u00f3n postal\u201d y el mecanismo compensatorio de cariz reformista-asistencial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Explica Gilles Deleuze en su diccionario audiovisuali que la condici\u00f3n de &#8220;ser de izquierdas&#8221; es una cualidad de la percepci\u00f3n moral basada en la constataci\u00f3n de la unidad del sufrimiento humano innecesario existente a escala global: la aut\u00e9ntica izquierda no es una direcci\u00f3n postal. La intolerabilidad de las flagrantes y crecientes desigualdades globales deber\u00eda ser pues la fuerza motriz de la praxis vital de cualquier persona de bien. Lo contrario (la percepci\u00f3n de la imperiosa necesidad de fundar la cosmovisi\u00f3n ideol\u00f3gica en la preservaci\u00f3n de la precaria confortabilidad del nicho privado) es el marchamo del cinismo peque\u00f1oburgu\u00e9s encarnado en la evanescente <em>middle class<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Su conciencia c\u00ednica, resignada a la imposibilidad de soslayar su intervenci\u00f3n m\u00e1s o menos activa en los complej\u00edsimos mecanismos de generaci\u00f3n de explotaci\u00f3n y sufrimiento, opera el desacople (con la inestimable ayuda de los vectores de alienaci\u00f3n) entre su muy conservadora moral de proximidad y su actuaci\u00f3n pol\u00edtica \u201cde cara a la galer\u00eda\u201d: a pesar de su cacareado compromiso con el alivio de los problemas del proceloso mundo exterior, su preocupaci\u00f3n primordial es el mantenimiento inc\u00f3lume de su \u201camni\u00f3tico\u201d entorno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Sin arriesgar en absoluto la posici\u00f3n social ni provocar siquiera un rasgu\u00f1o en el armaz\u00f3n del <em>Moloch<\/em> se pueden hacer buenas obras en los ratos libres, prestar una brizna de solidaridad a los desvalidos o conceder el sagrado voto a opciones pol\u00edticas sedicentemente progresistas; excelentes lenitivos morales para continuar con existencias perfectamente integradas en la cultura material del reino del capital. La vida compartimentada: colaboraci\u00f3n en las cuestiones relevantes con la parte \u201ccontratante\u201d combinada con una leve participaci\u00f3n en la mejora paliativa del entorno. Moral de \u201cproximidad\u201d de nariz \u201ctapada\u201d y aseados y vistosos servicios a la comunidad que exorcicen la potencial filtraci\u00f3n de haces de mala conciencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Manolis Glezos, h\u00e9roe de la resistencia griega durante la ocupaci\u00f3n nazi, beligerante a\u00fan contra las pol\u00edticas criminales de la Troika en Grecia, esboza una brillante y llena de simplicidad taxonom\u00eda de los grupos sociales que ilustra claramente lo anterior: \u201cPrimero, los acomodados, que est\u00e1n bien; segundo, los que no sienten ni padecen; tercero, los que saben que est\u00e1n mal, pero no hacen nada; cuarto, los que salen a la calle a romper cosas y desahogarse y, por \u00faltimo, los que salen a la calle y saben muy bien por qu\u00e9 luchan\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El peque\u00f1oburgu\u00e9s de la direcci\u00f3n postal, h\u00edbrido de hedonista, escapista, virtuoso y moralista c\u00ednico, es, a pesar de todo, perfectamente consciente de la insostenibilidad de la situaci\u00f3n que precariamente le arropa y de la fragilidad de los asideros que garantizan la preservaci\u00f3n de su estatus. Siente v\u00edvidamente como a su alrededor le va cercando la marea de descomposici\u00f3n social ante las crecientes agresiones del neoliberalismo rampante, pero sigue creyendo firmemente en poder preservar su &#8220;nidito&#8221; de pseudobienestar de los peligros simult\u00e1neos del precariado y el desclasamiento. Esclavitud a cambio de fr\u00e1gil confort: he aqu\u00ed el <em>quid pro quo<\/em> de la mayor\u00eda silenciosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Empero, la intensidad del autoenga\u00f1o por parte del grupo potencialmente m\u00e1s consciente de la ciudadan\u00eda, que tiene que lidiar constantemente con agudas \u201cdisonancias\u201d cognitivas, reconciliarse con la inclemente realidad y proteger su autoimagen idealizada, es siempre endeble y precaria. El cierre moral de la conciencia c\u00ednica no puede ser completo ya que carece de los mimbres s\u00f3lidos que compondr\u00edan una existencia basada en la alegr\u00eda vital y abunda en dosis t\u00f3xicas de mala conciencia y cobard\u00eda. El fil\u00f3sofo racionalista Spinoza defin\u00eda en su \u00e9tica geom\u00e9trica la alegr\u00eda como el sentimiento de perfeccionamiento progresivo de la persona al perseverar en su ser. As\u00ed pues, si las formas desviadas y c\u00ednicas de conciencia impiden el aut\u00e9ntico perfeccionamiento de las virtudes morales del individuo y la sociedad, habr\u00e1 que alimentar el rescoldo de esperanza de que, como de forma enga\u00f1osamente infantil describe el siguiente aforismo de Manuel Sacrist\u00e1n, la necesidad de dejarse de lenitivos y escapismos para atajar el mal de ra\u00edz alumbre renovados y crecientes \u00e1mbitos de deserci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">\u201cNunca habr\u00e1 buena alegr\u00eda mientras haya burgues\u00eda, pero nadie echar\u00e1 al burgu\u00e9s si antes alegre no es\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong><span style=\"color: #000000;\">Vectores de \u201cdesalienaci\u00f3n\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">\u201cAspiro a que mires a tu alrededor y te des cuenta de la tragedia. \u00bfCu\u00e1l es la tragedia? La tragedia es que ya no hay seres humanos, s\u00f3lo hay m\u00e1quinas extra\u00f1as que chocan entre ellas\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">(Pier Paolo Pasolini)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"color: #000000;\">\u201cMe mezcl\u00e9 con los hombres en tiempos turbulentos y me indign\u00e9 con ellos\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">(Bertolt Brecht)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Vivimos en una sociedad marcada por el predominio de las pasiones tristes. La ya mencionada \u00e9tica <em>spinoziana<\/em> ense\u00f1a a cultivar las pasiones alegres, aquellas que fortalecen nuestro poder de acci\u00f3n estimulando nuestras ganas de vivir, en oposici\u00f3n a las pasiones tristes, que lo coartan y debilitan. El ciudadano del mundo rico, en los cl\u00e1sicos t\u00e9rminos de Eric Fromm, est\u00e1 atrapado en una contradicci\u00f3n insoluble, potenciadora (a pesar de su situaci\u00f3n de privilegio \u201crelativo\u201d) de tristeza y desasosiego: vive en el mundo \u201cid\u00edlico\u201d de las libertades aparentes (de voto, de consumo, de venta de su fuerza de trabajo) y de cierta seguridad material, mientras que en realidad se halla al albur de los designios de poderes oscuros que lo someten a la insignificancia y pueden hacer a\u00f1icos, ante cualquier azaroso giro del destino, esa precaria ilusi\u00f3n de bienestar. Nunca antes el ser humano ha podido sentir tan v\u00edvidamente la abismal distancia que reina entre las enormes posibilidades de realizaci\u00f3n de una vida m\u00e1s plena y los crecientemente agudos procesos de deshumanizaci\u00f3n en curso. Todos los potent\u00edsimos lenitivos esbozados est\u00e1n al servicio de la ocultaci\u00f3n de esta punzante paradoja. Su \u00e9xito aparente reside en la aplicaci\u00f3n de sofisticados trampantojos que \u201cencriptan\u201d las fuentes reales del malestar. Las expresiones de sufrimiento que no logran mitigar los vectores de alienaci\u00f3n son consideradas potencialmente patol\u00f3gicas, alejadas de cualquier etiolog\u00eda originada en las asperezas de la cruda realidad y encuadradas en el \u00e1mbito de los trastornos adaptativos. De reconducirlas hacia la \u201cnormalidad\u201d integrada se encargan el aparato psiqui\u00e1trico-terap\u00e9utico y los \u201cchiringuitos\u201d de autoayuda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Fatigas, miedos y trastornos del \u00e1nimo enmascaran la infelicidad \u201cestructural\u201d y llenan los departamentos asistenciales focalizando el mal en el desvalido sujeto. Nuestra potencia de modificar el inh\u00f3spito entorno politizando los malestares es cercenada a trav\u00e9s de los m\u00faltiples medios de imponer la docilidad que tienen los aparatos represivo-persuasivos de la sociedad cremat\u00edstica. Esta astenia moral generalizada es aprovechada por el aparato de dominaci\u00f3n simb\u00f3lica para fomentar la pasividad y generar impotencia frente a lo que se presenta como inevitable, sin escapatoria posible, salvo descenso a los infiernos nefarios de la marginalidad y la subversi\u00f3n. Una parte importante de la colectividad social adapta su conciencia de la realidad en la que vive hasta llegar a hacerla contradictoria con la que deber\u00eda esperarse de su condici\u00f3n subalterna, colaborando entusi\u00e1sticamente con los mecanismos de explotaci\u00f3n y de fomento de la estulticia. Los que osan rehusar procurarse con fruici\u00f3n las anestesias del consumo de frusler\u00edas o los para\u00edsos artificiales sin aceptar tampoco los cambalaches del cinismo peque\u00f1oburgu\u00e9s de \u201cnariz tapada\u201d se abocan a una doliente alternativa: adoptar el aire taciturno del lobo estepario, rumiando impotente su derrota o arrostrar los bien tangibles riesgos de la disidencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed pues, quien no quiera enga\u00f1arse (los que &#8220;salen a la calle y saben muy bien por qu\u00e9 luchan&#8221;, los \u201cmejores\u201d de la taxonom\u00eda de Glezos) y trate de mantenerse en pie sin someterse (aumentando as\u00ed su potencia de acci\u00f3n colectiva y fortaleciendo la alegr\u00eda <em>spinoziana<\/em>) no encajar\u00e1 en el molde aceptado de la vida socialmente instituida. He aqu\u00ed el origen de la llamada a la pr\u00e1ctica pol\u00edtica: propiciar mecanismos de acci\u00f3n social transformadora que permitan establecer lazos de fraternidad creadores de otros \u00e1mbitos de sociabilidad que exorcicen el temor de ser una absurda y solitaria anomal\u00eda. \u00bfC\u00f3mo hacerlo? \u00bfD\u00f3nde hurgar para encontrar fermentos de esas tendencias socializantes en un entorno despiadadamente individualista? \u00bfC\u00f3mo persuadir al aturdido paisanaje de la existencia de otras formas de estimular la alegr\u00eda vital y el aut\u00e9ntico hedonismo infinitamente m\u00e1s gratificantes que las supinas vacuidades proporcionadas por el ocio mercantilizado? Y, quiz\u00e1s lo decisivo, \u00bfc\u00f3mo lograr que no s\u00f3lo los \u201cmejores\u201d sino tambi\u00e9n una \u201cmasa cr\u00edtica\u201d de ciudadanos den el paso de politizar la vida y construir nuevas formas de convivencia m\u00e1s all\u00e1 del f\u00e9rreo cors\u00e9 mercantilista que agosta sus pulsiones fraternas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Resulta, en este sentido, sumamente ilustrativa de las enormes dificultades de la tarea una paradoja (escasamente percibida como tal) muy presente en la vida cotidiana de las clases populares.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La que refleja el agudo contraste entre la presencia abundante de valores de fraternidad y de solidaridad en la vida privada de la gente \u201cde bien\u201d y la casi total desconfianza hacia todo aquello que huela a pol\u00edtica institucional o incluso a la cooperaci\u00f3n con \u201cdesconocidos\u201d en el tejido de redes de acci\u00f3n colectiva. Las preocupaciones y desvelos cotidianos de las \u201cbuenas\u201d personas est\u00e1n en realidad repletos de moralidad; de un \u201chacerse cargo\u201d de los otros a trav\u00e9s de m\u00faltiples muestras de desprendimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Mediante las sol\u00edcitas atenciones y cuidados a los allegados plasmadas en la total entrega a la crianza de los ni\u00f1os, los desvelos hacia los mayores y el apoyo incondicional a los amigos (cuenta conmigo para\u2026) multitud de personas an\u00f3nimas hacen gala continuamente de una generosidad desbordante e indicadora de fuertes impulsos de solidaridad, al menos en el c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo de la gente \u201cde confianza\u201d. Incluso participan animosamente en la organizaci\u00f3n de las fiestas del barrio, reclaman la peatonalizaci\u00f3n de una calle, la construcci\u00f3n de un \u00e1rea infantil en un parque o colaboran desinteresadamente en causas solidarias con alg\u00fan lejano y desgraciado lugar del acerbo planeta. Sin embargo, esas demostraciones de genuina fraternidad, que podr\u00edan constituir la argamasa de la construcci\u00f3n de mallas de acci\u00f3n colectiva y la materia prima de un poder popular potencialmente transformador, acaban quedando totalmente circunscritas a la esfera privada, \u00fanico \u00e1mbito donde se expresa esa \u201cdensificaci\u00f3n\u201d de las redes de apoyo mutuo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La Familia, la Propiedad y el Estado pueden estar tranquilos: la moral de proximidad de las clases populares y la desconfianza hacia todo lo que huela a pr\u00e1ctica pol\u00edtica operar\u00e1n eficazmente la desconexi\u00f3n entre esa bondad de \u201cdirecci\u00f3n postal\u201d y el intento de tejer aut\u00e9nticas redes de pol\u00edtica \u201ccapilar\u201d antagonista. Existe, pues, un agudo contraste en el sentido com\u00fan del pensamiento cotidiano entre las reglas de la pol\u00edtica y las de la vida. La pol\u00edtica-espect\u00e1culo se hace en un lugar abstracto y separado de la vida, un lugar \u201cexcepcional\u201d que requiere un tipo de saber y una disposici\u00f3n totalmente ajenos a las capacidades e inclinaciones de la mayor parte de los sufridos ciudadanos. Pol\u00edtica supeditada a los medios de embrutecimiento de masas, de creaci\u00f3n de personajes medi\u00e1ticos, fomento de la pasividad ciudadana y vacuo electoralismo. Redentores que nos leen la cartilla y nos ofrecen la salvaci\u00f3n a cambio de una \u201cm\u00edsera\u201d papeleta. Los dictados, abusos y corruptelas de los fantoches de la <em>realpolitik<\/em> provocan una indignaci\u00f3n est\u00e9ril y una desconfianza instintiva del pueblo \u201cllano\u201d hacia cualquier tipo de implicaci\u00f3n en la farsa partitocr\u00e1tica. En realidad, todo funciona como una gigantesca pantomima: la gente \u201csabe\u201d (que los pol\u00edticos se corrompen, que los banqueros roban a manos llenas, que la democracia liberal es una marioneta en manos del gran capital, que el trabajo es una esclavitud\u2026) y, a pesar de esa inc\u00f3lume certeza en la podredumbre del poder, trata de actuar como si no le incumbiera o no se pudiera hacer nada para combatirlo, legitimando as\u00ed el retorno al \u00e1mbito privado y cortocircuitando la conexi\u00f3n con cualquier implicaci\u00f3n en tareas comunitarias que puedan devenir embriones de contrapoderes efectivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Empero, la actual cat\u00e1strofe en curso y la apabullante devastaci\u00f3n social resultante est\u00e1n actuando de catapultas para que capas crecientes de desclasados y empobrecidos ciudadanos abandonen su, cada vez m\u00e1s deteriorado, nicho \u201camni\u00f3tico\u201d y su desconfianza hacia lo colectivo para intervenir en el combate contra la \u201cmultitud de cosas inadmisibles\u201d que cotidianamente nos asaltan: el entorno laboral, crecientemente depredador y precario, el esc\u00e1ndalo moral de los desahucios, el imp\u00fadico fest\u00edn de los saqueadores a mansalva del erario p\u00fablico y, en fin, la crecientemente aguda desposesi\u00f3n de derechos de las clases trabajadoras arramblan el fallido intento de cierre del \u00e1mbito privado e impelen al desvalido ciudadano a dejar el estado de \u201ccris\u00e1lida\u201d social y arrostrar los riesgos de la lucha pol\u00edtica y la acci\u00f3n colectiva. S\u00f3lo cabe esperar pues que la cacofon\u00eda de inspiraci\u00f3n y de conocimiento compartidos generada por estos poros de nueva sociabilidad active poderosos vectores de \u201cdesalienaci\u00f3n\u201d que contribuyan a disolver los arcanos temores de las clases populares ante la implicaci\u00f3n en \u00e1mbitos de vida comunitaria para avanzar as\u00ed, en las bellas palabras de Sacrist\u00e1n, \u201c\u2026por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>{<\/strong> <em>La Haine<\/em> <strong>}<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #00ff00;\">\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591\u2591<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>| &#8220;Entt\u00e4uschter Trompeter&#8221;\/Peter Kraemer II | \u21c5 Taxonom\u00edas \u00bfPor qu\u00e9 unos individuos luchan contra un orden social injusto y perverso mientras que otros se adaptan, lo legitiman o transitan las m\u00faltiples v\u00edas del escapismo? por Alfredo Apil\u00e1nez . &#8220;\u00a1Qu\u00e9 tiempos son estos, en los cuales es casi un crimen hablar sobre cosas inocentes pues implica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3258,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[115],"tags":[],"class_list":["post-25308","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-redoble"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25308"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25308\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":139858,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25308\/revisions\/139858"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3258"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aluzerna.com.br\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}